Cada vendimia representa para nosotros un tiempo de festejo y recuerdo. Festejamos, agradecidos a Dios, un año nuevo de esfuerzos y trabajos coronados con el éxito. A su vez, recordamos con alegría y nostalgia a nuestros padres y abuelos que, sin cálculos mezquinos, sin medir resultados, se lanzaron a construir la casa común que es hoy Mendoza para nosotros.
¿Podrán nuestros hijos y nietos pensar lo mismo de nosotros? ¿Seremos capaces nosotros, los mendocinos de hoy, de dejarles a nuestros hijos una Mendoza pujante, fuerte, integradora y moderna? Absolutamente sí.
Pertenezco a un grupo de mendocinos que creemos que juntos podemos cambiar nuestra provincia. Potenciar lo bueno que estamos haciendo, corregir lo errado, y abrir a Mendoza hacia el futuro de grandeza que espera, a los que sin miedo, se atreven a soñar.
Con vos, vamos a cambiar Mendoza; está en tus manos.