“El país es muy grande, y el tiempo es poco”, aseguró Ernesto Sanz en un tramo de la rueda de prensa que armó para confirmar que no competirá contra Ricardo Alfonsín en la interna anticipada del 30 de abril, en la que iba a definirse el candidato a presidente del radicalismo. Sanz se bajó de esa disputa pero no de su aspiración: anunció que participará de las primarias obligatorias del 14 de agosto , y dio como argumento que “habrá más participación” del electorado en esa instancia que en la pulseada partidaria del mes próximo. “Todavía no encuentro concientizada a la ciudadanía”, alegó.
Encaminado a una derrota , su equipo de campaña y el propio Sanz venían preparando el terreno para este anuncio al sembrar sospechas sobre posibles “irregularidades” en la interna de abril. Incluso, el senador había advertido sobre una eventual “ayuda externa” del kirchnerismo a su rival. Desde que Leopoldo Moreau cerró un acuerdo con Alfonsín, Sanz se quedó sin estructura en la provincia de Buenos Aires y su nivel de conocimiento en el electorado no levantó lo suficiente como para contrarrestar con apoyo “independiente” la fortaleza dee su adversario en el partido.