Estimado Celso:

Antes de empezar con el tema de esta carta, le comento que le digo “estimado” no porque yo lo estime, ni cerca. Pero fíjese que hay gente que estima a su perro o a su tarro con malvones, ¿cómo no va a haber al menos una persona que lo estime a usted? Yo creo que si busca, encuentra. Y si por acá no encuentra, no se desanime, pregunte en Malargüe…

Pero en fin, que el objeto de la presente no es hablar de estimas, sino del 30% de reducción del delito. Que usted prometió que en seis meses lo bajaba, pero no dijo en cuales seis meses…y como la oposición es de quejarse y quejarse, le echaron la culpa después de su primer medio año de gobierno…bah, desde que empezó como Gobernador quise decir…en fin, que le echaron en cara que el delito no había bajado en lo más mínimo, y que además había subido.

¡Pero qué apurones! Seguro que usted se refería a otros seis meses, lo que pasa es que la gente a veces no entiende bien los mensajes. En fin, la cosa es que se acercan los últimos seis meses de su gestión…y, aunque los mendocinos lo estimaran mucho a usted (es un suponer), en nuestra provincia no hay reelección de Gobernador…así es que me veo en la obligación de avisarle que va siendo hora de que empiece, con el tema aquel del mapa del delito, a bajar la inseguridad nomás.

Y usted me dirá que le quedan más de ocho meses hasta que el 10 de diciembre entregue el bastón de mando a su sucesor, que me estoy adelantando dos meses, pero fíjese que en la propaganda esa del mapa del delito usted decía sobre el final “y esto, para empezar”…así que me pareció oportuno avisarle con un par de meses de anticipación, así tiene tiempo para hacer algo más después de empezar su gestión bajando la inseguridad.

Y si no se le ocurre qué hacer, fíjese en esas personas de guardapolvos blancos que se le quejan y se le quejan.  Hay como dos sectores, unos son docentes, y otros trabajadores de la salud, pero fíjese que coincidencia, todos de guardapolvos blancos y quejosos… ¿no será ese el problema, los guardapolvos? En fin, le dejo la inquietud.

Pero observe que también se andan quejando otros sin guardapolvos, así que ese no debe ser el único problema. Mire, a lo mejor, digo yo, sale a recolectar a esos señores que están por todos lados en las propagandas de precandidatos a Gobernador, esos que se llaman “ministros”, y les dice a ellos que algo hagan, no sé, unas rutas, algunas casas, un apoyo a la producción, una fiesta de la Vendimia, que se yo, algo, como para empezar…

Aunque fíjese qué cosa rara, es como que la gente ya está perdiendo las esperanzas de que usted “dé instrucciones precisas” y casi ni se queja, total para qué, si se logra más hablándole a un perro sordo (según dicen, eh, no soy yo el que opina eso). Así es que estaría bueno si, así como se mide el nivel de empleo solo entre quienes buscan trabajo, usted midiera el nivel de empelotamiento social con su figura solo entre quienes se le quejan, y por ahí, quien le dice, no le da taaaan mal la cosa…

Bueno, estimado Celso, le dejo la inquietud. No quiero quitarle más tiempo, no vaya a ser que después me eche la culpa a mí de que no pudo arrancar…