¿Jaque a cargo del agua? ¡A bañarse con soda!

Al parecer, el Gobierno provincial esta empeñado en hacerse cargo de la empresa que provee el agua que sale, día a día, de nuestras canillas. Pero estando el hombre de Malargüe al frente del Ejecutivo, la verdad es que algunos de los que defendemos la intervención del Estado sufrimos una contradicción maravillosa.

Porque don Celso, mal que le pese, no ha demostrado (entre otras cosas) lo que se dice “rapidez” en solucionar los problemas de gestión cotidiana. Podemos citar como ejemplo la salud, la educación, la construcción de caminos, entre tantas otras áreas, por lo que, dejarlo al mando de las canillas mendocinas, me parece que puede tornarse altamente peligroso. Lamentablemente, no hemos tenido en este corto período de intervención estatal en Obras Sanitarias argumentos que nos lleven a pensar que las cosas van a mejorar con la empresa en manos de Jaque, lo que no es hablar bien de los concesionarios privados, sino simplemente mostrar una ciudadana preocupación por quien será el responsable no sólo de que el agua llegue a nuestras casas, sino de que llegue en forma, que no es poca cosa…

Y por si esto fuera poco, ya Celso se convirtió en el primer Gobernador de Mendoza en intentar entregar agua de nuestros ríos a otra provincia, cuando hace ya un par de años “dio instrucciones precisas” (como le gusta decir) para que se entregara una parte de los líquidos del rio Atuel a la provincia de La Pampa. Y todo para quedar bien con la Presi que lo estaba escuchando de cerca, aunque ella ese día (la verdad) estaba más ocupada en inaugurar el gasoducto Beazley-La Dormida que al final no inauguró, aunque pareció que sí, pero en fin, ese es otro tema.

Volviendo a las aguas, aquel acuerdo del río Atuel que tenía que ser ratificado por la Legislatura provincial, por supuesto nunca llegó a la Casa de las Leyes. Porque la verdad, después de tantas décadas de machacarnos vendimia tras vendimia con eso del desierto convertido en oasis por el esfuerzo de los mendocinos, intentar regalar parte de ese agua por la que Irrigación gasta millones de dólares en impermeabilizar canales para no perderla…y bueno, es como mucho.

Por todo esto es que, con todo respeto por la investidura gubernamental, como usuario cotidiano del líquido elemento me da cierta cosita que el señor este se ocupe de mantener los surtidores con agua potable. Por lo pronto y mientras tanto, voy juntando sifones y botellitas varias, para sobrevivir en el cálido verano, si es que los peores augurios llegan a convertirse en realidad.