El culo en la boca de Obama

Formas de expresarse existen miles, casi tantas como palabras convida el diccionario. Pero una cosa es utilizar ciertos términos en privado y otra hacerlo en público. Acá no se trata de la cursi e hipócrita corrección política, sino de estilo.

Barack Obama de estilo en el lenguaje tiene poco o nada, porque todo lo que dice lo lee. Si lanza una opinión personal ineludiblemente es una estupidez.

Con tres años en el Senado, que es donde cualquiera aprende a foguearse en el discurso y el debate, el presidente no aprendió nada. Nunca generó una polémica digna de publicarse en los medios.

Obama fue un vulgar Don Nadie hasta la campaña presidencial. No es de extrañar que después de un año y medio en el poder, no haya hecho nada positivo y su popularidad decaiga día a día.

Entró a la Casa Blanca con 78% de aprobación, hoy esos números bajaron a 50% según Gallup y Rasmussen. El declive más abrupto de cualquier mandatario en los últimos 50 años.

Se lo acusa de ser un tipo frío, carente de emociones, y vale agregar, carente de cerebro. El comentario sobre su insensibilidad, particularmente en lo que se refiere al desastre ecológico producido por BP en el Golfo de México, ha sido el motivo que lo llevó a decir frente a las cámaras y sin guión, que, “ya va a saber a quién debe patearle el culo”. 

Tal vez debería empezar por pateárselo a Al Gore y los pseudo-ecologistas de su partido, que en las últimas décadas insistieron en que se extrajera petróleo de lugares que no afecten  los desiertos o el polo norte. El fondo de los océanos a miles de metros de profundidad se convirtió en el lugar favorito sugerido por los lobbies ambientalistas.

Los brillantes proponentes de la solución no consideraron a los peces como seres vivos de los que depende la alimentación de millones de personas, pero si pensaron en las víboras y ratas del desierto, y las focas y morsas del diminuto espacio ártico tan densamente poblado de fauna.

Todos queremos un mundo limpio, verde, de energía no contaminante, pero también es importante tener un mundo con sentido común. Atributo del que los ecolo-izquierdistas carecen. Se tornaron más políticos que defensores de la naturaleza para amasar fortunas con la causa.

El culo en la boca de Obama, muestra que el presidente ya no sabe a qué artimaña recurrir para retomar popularidad. Cree que la vulgaridad puede darle resultados positivos. ¿Estará aprendiendo de Cristina? Sin duda piensan de forma semejante.

El anal comentario, confirma que Obama está alejado de la realidad. A los norteamericanos no les agrada que sus hijos pequeños escuchen términos ásperos de labios de su presidente. Esas expresiones provenientes de alguien que debería ser un ejemplo para la sociedad, les quita autoridad a los padres y maestros para educar debidamente a los niños

¿Por qué Obama no empieza a patearse el culo a sí mismo, por no hacer nada desde que ocurrió el desastre el 20 de Abril, mientras se desparraman entre 1,9 y 16 millones de litros de crudo por día a 1.500 metros de profundidad debajo de la superficie marítima?  El área afectada abarca más de 6.500 kilómetros cuadrados.

¿Dónde está la responsabilidad de British Petroleum, o cómo culos fabrican sus oleoductos, que no hay una sola válvula para detener el flujo? ¿Nunca calcularon que podría darse una contingencia como la presente?

Otro que bien se merece una patada en el culo es precisamente el CEO de BP, Tony Hayward, que con su británica arrogancia dijo que “el impacto ambiental de este desastre será muy, pero muy modesto”. Otro de sus comentarios fue que “el Golfo de México es un océano muy grande”. Y el más descarado: “Quiero recuperar mi vida”.

No debería preocuparse por eso. Después de este desastre y su ineptitud para solucionarlo, los accionistas de BP serían muy necios, y suicidas, si lo reeligen presidente. De manera que podrá dedicarse por el resto de sus días a jugar al golf junto a Obama, que seguirá igual suerte, recibiendo la gran patada en el culo en las elecciones de 2012.