Iglesias y la contaminación de Llancanelo

Iglesias inicia durante, su reinado, la explotación minera en Llancanelo. No pudo, por  suerte y lucha, materializarla. Ahora aparece en el ruedo el inefable  jaque, con el antecedente de haberse hecho el sota cuando malayos ricachones compraron 300.000 hectáreas en Malargüe, incluida la laguna de la niña encantada.

Qué vergüenza. 

Debemos ser el único país en el mundo que enajena sus leyendas. Durante el gobierno de iglesias, una de las empresas que aspiraban al negocio, no recuerdo el nombre, pero los buenos periodistas del equipo MDZ pueden obtener un copia, le remitió al pope máximo un informe de impacto ambiental.

Él se lo pasó  a uno de sus toalleros. Tenía varios, inclusive reopositores de basecilla que hoy se ven por el centro en caros coches importados (imaginemos donde vive el  habitante de la calesita del poder).

Si posee  alguna empresita, terrenitos, en fin, ese, que no quiere sacarle la cánula de la yugular al estoico pueblo de Mendoza (quiere volver al poder) esa empresa petrolífera, no recuerdo el nombre, sostiene que un accidente en perforación contaminaría las napas freáticas y éstas, comunicadas entre sí, pasarían el tóxico, mortal para las bellas aves, a todo el humedal.
Eso nunca se difundió. Considero que ese estudio sigue vigente.

Sería muy bueno investigar y brindarles ayuda a esos pájaros que vienen de otros continentes, cruzando océanos, quedando muchos en el viaje, por agotamiento, por extravíos.

Llegan a Llancanelo para cumplir con su ciclo reproductivo. Lo hacen desde miles de años, antes de la llegada al mundo de iglesias y jaque. Ellos dos nacieron de ciclos reproductivos más mansos, menos riesgosos y nadie les quiso contaminar sus cunitas.

Que Dios y acaso algunos periodistas, salven a esos seres alados.