Había una vez un Primer Mundo

Como no sabía dónde votaba en las próximas elecciones en Mendoza, me busqué en el padrón electoral y, para mi sorpresa, no figuraba.

Hace más de un año que hice el cambio de domicilio, y en aquél momento me aseguraron que ya figuraría para las elecciones del mes de junio de 2009. No fue así. La respuesta, al preguntar por qué no estaba en el padrón, fue que era muy pronto para que figurase en ese momento teniendo en cuenta la fecha en que hice el cambio.

Hoy tampoco estoy y, al averiguar en la Secretaría Electoral, me preguntaron dónde tenía el domicilio anteriormente. Les dije que en Madrid y me dijeron: ah, claro, es que usted viene de Madrid (sic). Me quedé con cara de naipe, y hoy sigo sin entender qué tiene que ver con que haya vivido antes en Madrid.

Una funcionaria del lugar corroboró los datos del cambio de domicilio que figura en mi DNI, sacó fotocopias al mismo, anotó algunos datos en la misma copia y me dijo: para las próximas elecciones, un mes o mes y medio antes, fíjese si figura en el padrón. Si no figura, venga otra vez. (sic) Así es que mi DNI tiene domicilio en Mendoza, pero para el estado no es así. No sabré si estoy o no estoy asentado con mi nuevo domicilio hasta las próximas elecciones, que son… ¿En 2011? Ni siquiera sé si para esa fecha figuraré, la funcionaria no me aseguró nada, me dijo que me fije, a ver si estoy.

¿Dónde estamos parados? La presidente dijo, si mal no recuerdo, que ahora funcionamos como un país del primer mundo. Vamos a tener un nuevo DNI que en tres meses se entregará al interesado. ¿Tres meses? Sí, tres. Aunque creo que vamos, por lo menos, tres meses atrasados con respecto a ese primer mundo al que ella se refiere.

He vivido en España y, hasta donde sé, cuando pierdes el DNI te presentas en una comisaría y te entregan uno nuevo EN EL DÍA. Ah, y cuando sacas tu pasaporte, esto sí que es más lento, tienes que esperar TRES DÍAS para que te lo entreguen.

No sé cómo los españoles son capaces de aguantar tanto tiempo.

Sí, creo que estamos en el primer mundo, el primero de los irrepetiblemente ineficientes.