Buchones, ¿de qué estamos hablando?

El paso del tiempo, para los mayores, ha hecho que todas estas atrocidades humanas hayan ido a parar al último de los laberintos de la memoria, o bien, por hastío, esos recuerdos trágicos hayan sido sepultados definitivamente para evitar el dolor, el rencor, y también para poder seguir adelante.

Para los jóvenes, que no vivieron esos tiempos sangrientos de los años 70, debemos relatarle algunos datos para que puedan tener real dimensión de lo que estamos hablando.

En ese contexto, producido el golpe militar de marzo del 76, con el devenir de los días fue saliendo a la luz la forma y la cantidad de civiles que habían colaborado para derrocar al gobierno de Isabel Perón -que sería el mal menor- pero que eso implicaba la destrucción del Estado de Derecho,  la eliminación de la Constitución  Nacional y de la Democracia.

Pero además, de la mano del odio vino la venganza y la destrucción física de personas de todas las formas y de cualquier manera.

Si uno o varios grupos insurreccionales eligen el camino de las armas para la toma del poder, el Gobierno Constitucional con los instrumentos que le otorga la Ley dentro del Estado de Derecho, debe reprimir esos intentos. Pero lo que ocurrió en aquel entonces, fue que los  que gobernaban eran un grupo de uniformados facciosos  que llegaron al Poder por medio de la violencia, y al margen de la Ley.

A medida que transcurría el tiempo, ese presunto grupo de militares iluminados por Dios en beneficio de l a Patria, devino en una manga de ladrones  y corruptos  vestidos con uniformes de distintos colores , que ayudados por muchos civiles , no solo fueron por los insurrectos, sino por sus familias , sus hijos, y sus bienes... Un dato cercano, el Barrio Will-Ri de Chacras de Coria que era propiedad de Don Victorio Cerutti, quien fue secuestrado junto a su yerno Omar Masera Pincolini, y obligados a firmar la transferencia de esas tierra en la ESMA.
Hay que recordar que un hijo -Juan Carlos- del anciano que fue tirado al Río de la Plata, fue secretario de  Justicia del gobierno de Alberto Martínez Vaca.

Paralelamente a esto, además de los buchones periodistas, empresarios, gremialistas, etc., hubo una suerte de secta que trato de permanecer en un cono de sombra, y a tenido relativa suerte, porque mucho no se los a nombrado: se trata de los que aceptaron integrar la corte Suprema de Justicia de Mendoza, de una dictadura, cuyos mandantes en lugar de recurrir al Código penal o Civil, hacían de las suyas con las picanas, las parrillas, la inmersión, las bolsas de plástico en la cabeza, y la desaparición de personas.

A los chicos les digo... de esto estamos hablando.