¿Por qué será que nuestra deuda externa, que desde su inicio fue ilegitima, innecesario y fraudulenta, según denuncia de Alejandro Olmos, y resolución del juez Ballestero, ha tenido un tratamiento de absoluta continuidad, desde su inicio hasta hoy, en cuanto a su cumplimiento?
Si bien el presidente Alfonsín pretendió realizar una investigación sobre la deuda privada que había sido estatizada, nunca se llevó a cabo. También tuvo la sugerencia del presidente del Perú, Alan García, para formar un club de acreedores y que se pagara la deuda con sólo un 10 % de las exportaciones. pero aAlfonsin rechazo esa sugerencia.
Luego vino el presidente Menem, que en lugar de auditar la deuda la incremento barbaramente para poder sostener la gran idea de “la convertibilidad eterna.” y comenzó un procesos de refinanciación: el plan Brady en 1993; con De la Rua el blindaje del 2000 y el megacanje del 2001; el default del 2005 y el pago por adelantado al fondo monetario internacional en el gobierno de Kirchner y ahora se busca (2009-2010) la suspensión de la ley cerrojo, la creación del fondo del bicentenario para garantizar el pago de los vencimientos de la deuda para continuar endeudando y permitir que la banca Barclays que pertenece a la corona británica sea designada para la reapertura del canje de deuda.
¿Por qué será que nuestros presidentes no quieren auditar la deuda externa? ¿Será porque son funcionarios de la Banca Internacional? O ¿Están buscando que una de nuestras calles lleven su nombre como la calle más larga de nuestro país que lleva el nombre de Rivadavia, primer presidente argentino, que dejó la enseñanza de las deudas externas fraudulentas?