Promo Jaque: el nuevo mapa del delito

Cuando el señor gobernador anunció con bombos y platillos (hace aún menos de un mes) que nuestra provincia se sumaba a la promoción industrial, destapó una vez más la vieja caja de Pandora con la que tres años atrás “hechizara” a los mendocinos. Y mas allá de que la norma legal que daría curso a los beneficios para los empresarios mendocinos aún no ve la luz, probablemente (a diferencia del viejo mapa del delito) esta vez sí se cristalice en un hecho real, aunque en lo concreto este decreto pasaría a ser menor ante una realidad avasalladora; lo realmente importante para nuestra sociedad en el largo plazo, más allá de que tal o cual empresario mejore su competitividad en relación a empresas similares en provincias vecinas, es la reacción de satisfacción que mostraron buena parte de los mendocinos, sin tener en cuenta lo justo o injusto de la medida, ante el hecho de que ahora la provincia contaría con una ventaja económica.

Y es que Mendoza históricamente se ha quejado de que la promoción a las provincias vecinas es injusta, porque renueva año tras año beneficios a zonas que no son las más perjudicadas ni en la región ni en el país. Pero ahora resulta ser que, cuando la medida (tan o más injusta que antes) nos incluye, aplaudimos el accionar de quienes nos habrían metido en el combo. Esta ya la vivimos: el mapa del delito prometía disminuir la inseguridad de alguna forma rara, que no sabíamos cual era, y que podría haber consistido en “cortar por lo sano” o en vaya uno a saber qué otra atrocidad, aunque nadie preguntó: simplemente buena parte de la ciudadanía se sumó a la iniciativa que le iba a dar “su” seguridad, sin importarle lo factible o justo de las medidas a implementar para llegar al objetivo final.

Es bueno que la vida te dé sorpresas, pero que una de ellas sea ahora suponer que el señor gobernador es un estadista, es una de las que no estaba en las cuentas. Así, los mendocinos confundimos una vez más lo que está bien con lo que nos conviene. Y claro que nos conviene mayor seguridad y menores costos de producción, de eso no cabe duda y todos compartimos, pero el detalle de ver si está bien, de “como” lograr el objetivo, no debería ser pasado por alto, más allá de lo mucho que brillen los espejitos de colores.

En el tema de la famosa promoción, la opción válida no parece ser tan compleja: aunque se llegara a conseguir lo que dicen que se va a conseguir, no sirve por injusto. Seguiría habiendo departamentos perjudicados frente a otros, y zonas enteras del país (como las regiones Noreste y Noroeste) que a pesar de su pobreza extrema siguen fuera de los beneficios. Debemos así buscar una alternativa que, de beneficiar, incluya en primer lugar a las regiones más perjudicas de la Argentina. Una vez que éstas estén incluidas, sí podremos ver las necesidades de Mendoza, con la frente alta, pidiendo por lo nuestro sin perjudicar por ello a nuestros compatriotas.

Mendoza y sus ciudadanos tienen una historia de respeto a las instituciones y de solidaridad que se remonta como poco a la época de la formación del Ejército de Los Andes. Así, deberemos abocarnos como sociedad, a mantener a nuestra tierra dentro de los parámetros de la defensa de estos valores. El futuro ya llegó y el momento de la acción es ahora, mirar para el costado solo nos demorará más en una carrera que ya está en marcha.