La historia ha demostrado que las revoluciones no se hacen por la fuerza sino que es necesario que el pueblo la quiera. Y eso se consigue a través de las ideas y la concientización. Ya lo decía José Martí “hay que utilizar más las trincheras de las ideas que las trincheras de las piedras”.
La historia también demostró que cuando un sistema se olvida de la dignidad de las personas es barrido por los movimientos sociales.
En Argentina en general vivimos en una desinformación y confusión generalizada. Así:
- El presidente Rodríguez Saa, dijo que iba a investigar la deuda externa y duró 5 días.
- El presidente Duhalde dijo que el que había depositado dólares iba a recibir dólares. Rompió la convertibilidad del 1 á 1, permitiendo que las grandes empresas y financieras hicieran sus negociados y nadie recibió dólares.
- El presidente Kirchner, que si bien mejoro la economía, no cambio las estructuras económicas, pero se prorrogaron las concesiones petroleras, aunque faltaba mucho para su vencimiento. No auditó la deuda externa y seguimos endeudando aunque habló de que nos estábamos desendeudando.
La presidente Cristina Fernández, habla mucho de equidad y de reparto, pero los ingresos de Anses no van a mejorar las jubilaciones y pensiones, según la ley. Y sin investigar la deuda externa quiere pagar los servicios de dicha deuda con reservas del Banco Central, cuando esa es atribución del Banco Central. Pero eso si, nos seguimos endeudando.
Otra de las cosas que no entendemos es que lo que se aplica se debe lograr por consenso porque nada se logra por la fuerza. Pero, eso sí, el consenso tiene su requisito, se necesita moral ante el pueblo, honradez, sensibilidad de escuchar al otro con cierta sabiduría política.
Otras cosas que si entendemos pero no se pone en práctica es: “a un gobierno le corresponde promover la unidad y la colaboración de los diferentes miembros del país para buscar y realizar un proyecto nacional cuyo fin sea el bien común”.
Y otras de las cosas que no entendemos y que tampoco se pone en práctica, es que la legalidad debe ser el terreno común de disputa política para que no sea patrimonio exclusivo de un sector.
Una de las cosas que se debe aprender y no entendemos, es amar a la justicia social no para recitarla sino para ponerla en práctica.
Algo que no tendríamos que olvidar nunca: “La verdadera educación debe ser abierta y no debe fomentar la fe sino la duda. No la credulidad sino la oportuna y desnuda pregunta”. (Deodoro Roca). ¿No debería ganar un docente como un legislador para mejorar nuestro sistema de educacional?
¿Tenemos hoy en la Argentina un Partido Político que asegure los valores de la libertad, de la responsabilidad, de la espiritualidad para así garantizar el desarrollo del País y de la persona humana, con dirigentes coherentes con su decir?
Superaremos ciertas dificultades históricas si participamos más en nuestra democracia. La democracia es el sistema que además de permitir una participación más activa de los ciudadanos se puede, por medio del voto, cambiar pacíficamente un gobierno.