Jamás imaginé que escribiría algo desde la perspectiva de género, ya que gracias a la lucha de millones de Mujeres en la Historia, a costa muchas veces de sus propias vidas, he nacido en una época en la cual, para unas cuantas de nosotras, la discriminación, la violencia, la valoración negativa, y la negación de derechos son, al menos, cuestiones que pueden denunciarse y –aunque no sin dificultades-, la Justicia actúa sobre ellas.
Haber leído en Los Andes del 24/09/09 lo sucedido en la Sesión de Diputados el día Internacional contra la Trata de Personas, realmente me asqueó. Es inadmisible que un “representante” del Partido Justicialista, en el cual milito, realizara declaraciones tan retrógradas y ofensivas para cualquier persona.
Lo primero en lo que pienso es en qué haría Evita si viviera. Ella, que como lucha se planteó la militancia de manera integral, y que fue la abanderada de los humildes –los humildes, diputado, son personas, entre las cuales, y sobre todo en esa época, las mujeres y las/os homosexuales, llevaban la peor parte-.
Ella, que promovió con acciones la inserción igualitaria de todas las personas en cada obra y en cada política llevada a cabo por la Fundación y el Gobierno.
Ella, Evita, que sigue siendo ejemplo de lucha y motivación para los militantes del mundo entero. Y nombro a Eva, como ejemplo, pero podríamos llenar páginas interminables con los nombres de compañeras que lucharon por y desde el ejercicio de la igualdad de derechos: Juana Azurduy, Mariquita Sánchez, Juana Manuela Gorriti, las hermanas Mirabal, Rosa Luxemburgo, Cristina Fernández de Kirchner, por mencionar sólo algunas, cuyos nombres nos son conocidos.
Los datos oficiales acerca de situaciones como la violencia de género, la trata de personas y la negación sistemática de derechos hacia las mujeres desde su nacimiento, están al alcance de todos y son más que contundentes, apabullantes. Es una realidad que nos golpea y nos obliga a ocuparnos efectivamente, mucho más a quienes como usted, ocupan espacios en los cuales se puede hacer escuchar la voz de quienes no acceden a medios de comunicación masivos, ni a ámbitos en los cuales se toman decisiones para la sociedad. Sin embargo, usted, en su alocución, negó esta realidad, trivializándola.
Usted, como integrante de la Comisión de Legislación y Asuntos Constitucionales de la Cámara de Diputados, y con los ejemplos que en su partido abundan y sobresalen, diputado, de mujeres heroicas que llevaron y llevan adelante la bandera de la Justicia Social, debería estudiar la situación de desigualdad que aún requiere mucho por hacer. Y debería atender la enorme cantidad de denuncias que en tal caso existen.
¿Qué sucedería si alguna persona intentara denunciar ante usted y su investidura de representante un hecho de discriminación, abuso o cualquier otra forma de violencia? De acuerdo con sus dichos, probablemente, usted respondería: “Algo habrá hecho”, o deslizaría la culpa hacia la víctima, trivializando la responsabilidad del victimario. Desgraciadamente, nuestra Historia reciente, hizo abuso de esta práctica, como parte del Terrorismo de Estado.
Ojalá, diputado, las y los militantes pudiéramos sentir el orgullo de llamarlo “compañero”, y pudiéramos exhibir alguna actividad realizada o promovida por usted, como ejemplo que incentivara la participación para lograr una sociedad más justa e igualitaria. Ojalá los medios de comunicación tuvieran motivo de entrevistarlo o hacer notar su labor parlamentaria por acciones que fueran en ese sentido, y no por un retroceso al Medioevo.
Lo invito, diputado, a que realice un desagravio público a los miles de hombres y mujeres que componen nuestra sociedad, y en especial a las y los militantes que construimos día a día condiciones de igualdad en los más diversos ámbitos, tarea que –entre otras- permite que personas como usted levanten banderas discursivas y lleguen a cargos como el que usted ocupa. La responsabilidad que el mismo encierra, lo obligan, Rogelio.
Y si de algo sirve, lo invito a que juntos realicemos un ejercicio de memoria de la lucha de las mujeres a lo largo de la historia, con actividades en las que toda la comunidad pueda participar libremente.
(*) Roxana Pereira es profesora y licenciada en gestión. Militante política.