...Y la banda siguió tocando

El ex director de la Osep recuerda el caso de un recital, que tuvo al mismo productor que el de Los Fabulosos Cadillacs, y que se cobró la salud de un joven sanrafaelino.

Corría abril de 2003 y a mis hijos, adolescentes ellos, se les ocurrió ir a ver la Bersuit que actuaba en el estadio Pacífico.

Los llevé y desde luego, les dí las recomendaciones de rigor, que escucharon con estoicismo y seguramente guardaron para otro momento.

Luego y mientras aguardaba que terminara el show me encontré con un grupo de padres en la misma condición, es decir, de aburrida espera porque la actuación se había prolongado bastante más  del horario establecido. Hasta allí todo normal.

Pero, al finalizar, comenzó a circular un rumor sobre corridas, apretujones y caídas que nos tuvieron en zozobra hasta que cada uno de los “esperadores” se reencontró con los que había ido a buscar. Había algunos chicos siendo atendidos por servicios de emergencia y otros que mostraban huella de sofocones. Los comentarios ahora eran más precisos y hablaban de una pequeña estampida, de un amontonamiento de personas, de apretujones por doquier en una puerta estrecha, etc...

Hasta que uno de los padres, que había asistido al show, contó lo que pudo haber sido una tragedia. Una “mini puerta 12 de River”, comparó haciendo alusión a lo que años ha ocurrió en  el Monumental. No dijo “Cromagnon, porque todavía no había ocurrido... Ese padre y otros testigos criticaron duramente las medidas de seguridad y calificaron el lugar del accidente de “brete” para personas, de “embudo” y otras similitudes.

En el apretujón varios jóvenes resultaron heridos, pero, afortunadamente se repusieron.
Excepto uno.

Sí, hubo un chico, oriundo de San Rafael, que fue a dar con su humanidad al hospital.
Poco después nos enteramos que ese chico era afiliado a Osep. Y que su estado no era nada bueno. Muchos en la obra social recuerdan todo la movilización que se realizó en busca de la mejor opción asistencial.

Estuvo internado varios meses en la Fundación San Andrés, donde al final dieron su diagnóstico: no podían hacer más nada por él.

A partir de allí, y hasta el presente, ese joven está en cama, en estado vegetativo, en su casa, atendido por enfermeros, kinesiólogos, nutricionistas, sicólogos y médicos de la obra social, en su ciudad natal.

Hace de esto más de seis largos años. Desde ese entonces, la familia y la obra social cargan con la responsabilidad de alimentar una esperanza de recuperación cada vez más lejana.

¿Y los responsables del show?

¡Bien, gracias!

Según lo indagado en ese momento, no tenían seguro, ni se hicieron cargo del daño producido. Repito, se borraron.

Ignoro si la familia demandó a la productora del evento. Pero el daño está hecho, y es irreversible.

¿A que viene a colación este antecedente y  el que actualmente se investiga de los Fabulosos Cadillacs?

A qué los datos que ventiló la prensa por esos días fue, ¡qué casualidad!  Que el espectáculo lo organizó un empresario sanjuanino, el mismo del cual se habla ahora, Belisario Albarracín....

Este es un ejemplo, triste, pero ejemplo al fin, que algunos hacen honor a la frase....

El show debe seguir......