Me emocioné hasta las lágrimas y lloré de alegría

Sí. Así como está escrito y como suena.

Mi emoción fue creciendo en la misma medida en  que me adentraba en la lectura de la entrevista que Alberto Monetti mantuviera con el juez Floro Baltasar Martínez en MDZ  el pasado miércoles.

Pero, pronto, el desencanto se encargó de hacer trizas mi alegría cuando me alertaron que la mencionada "entrevista" era de ficción, como el entrevistado también.

Qué pena!, me dije a mi mismo. Era sólo una ficción! Sólo un sueño y una esperanza irremediablemente rotos y  perdidos!

Pero, me pregunto con empecinamiento, ¿será que no existen Jueces como el Floro B. Martínez de la "entrevista"?

No me doy por vencido. Y apuesto a que sí los hay.

Pero, ¿por qué no nos enteramos de su existencia? ¿Por qué no se dan a conocer? ¿No son, acaso, parte de nuestra sociedad y de nuestra ciudadanía? Sus actitudes y palabras públicas, más allá de sus dictámenes, ¿no nos harían bien a todos, particularmente en estos momentos?

La administración de Justicia es el último baluarte y recurso con que contamos los ciudadanos para defender nuestros derechos y garantías. Qué bueno sería que nos muestren ostensiblemente que podemos contar a ciegas con ellos! Repito: no sólo con sus dictámenes sino, sobre todo, con sus actitudes ejemplificadoras públicas.

Intuyo que algunos me están mirando de reojo diciendo: ¿y por la Iglesia Católica cómo andamos? ¿No debiera, también ella, como componente de la sociedad, ayudarnos con actitudes ejemplificadoras públicas?

Acepto el reto y digo: en lo que a mi respecta como miembro de la Iglesia, he intentado siempre hablar y actuar "a la luz del día". Seguramente con más errores que aciertos. Pero nunca habitado por la nebulosa. Honrando y aplaudiendo determinados hechos y palabras de mi Iglesia, como manifestando mi disconformidad y denuncia ante otros.

Volviendo a la "entrevista". En los tiempos que corren no es común encontrar a personas, como el Sr. Juez Martínez, que llamen a las cosas por su nombre. Y menos con esa soltura, franqueza y valentía. Sobre todo con su actitud y palabra "políticamente NO correcta". Bien distinta a la de otros que intentan dejar contentos a todos utilizando una cuidadosa artillería de palabras y, por supuesto, con la intención de  caer siempre bien parados.

Es pertinente recordar tres pasajes de la ficticia entrevista:

* (En referencia a la indexación salarial que se negó a recibir) “Los jueces somos parte de la República, no estamos por encima de ella.  Me pareció injusto no compartir la suerte del pueblo. 

A ver si me explico, si durante diez años los salarios y dietas estuvieron congelados para todo el mundo, con procesos recesivos que casi ocasionan la desintegración de la sociedad; en ese contexto de caos, empobrecimiento y desempleo generalizado, reclamar y extorsionar (embargo de cuentas públicas) se parece más a un intento por mantener privilegios.   Resulta más sencillo sacarle un colmillo a un dogo que un peso a determinadas personas.  Cuando el barco se hunde, que usted se pare en un pedestal a dar sermones sobre los derechos adquiridos es un tanto banal, yo simplemente hablo desde el sentido común, después cada uno sabrá lo que hace".

* “La corrupción pública es un mal cancerígeno, elimina la distinción entre bien público y bien privado, característica de cualquier régimen liberal y democrático; rompe la idea de igualdad de derechos de la persona y, en consecuencia, pervierte el pacto social.  Para un correcto funcionamiento de la sociedad y de sus instituciones, es menester que el funcionario y el empresario sepan que las imputaciones, procesos y sentencias NO están tarifadas".

* "Si querés te puedo contar el cuentito de la Mendoza pujante, donde las instituciones son un ejemplo de eficiencia, donde no existe el tráfico de influencias, donde los políticos son probos, los jueces hacen justicia y los periodistas informan la realidad y después te vas a dormir tranquilito y contento.  Ahora mientras vos contás las ovejitas, los arquitectos de la sociedad están pauperizando tu futuro de muchas maneras.  No te olvides que en nuestra estimada provincia quebraron dos Bancos, los vaciaron y no se encontró un solo responsable. Muchos de los que obtuvieron créditos y nunca devolvieron una moneda, se siguen pavoneando por las calles. Si tenés tiempo te puedo dar más ejemplos".

Es posible que el ficticio Sr. Juez pertenezca al pequeño grupo de "herejes" que han decidido jugarse por un modo de vida contra corriente y políticamente in-correcto en la convicción de desnudar su conciencia y poner todas las cartas sobre la mesa.

A ese pequeño grupo quisiera tener el honor de pertenecer.

Ojalá usted y muchos/as también.

Es la única forma de acabar con tanto embuste y fraude social.