Reflexiones del día después

Hace unos días, antes de las elecciones, estuve tentado de escribir un mensaje, una carta dirigida a quienes fueron mis compañeros de ruta durante los ocho años de trabajo en Osep y a los afiliados,  solicitándoles el voto para mi lista, la 503.  Pero desistí de hacerlo ante la abrumadora cantidad de llamados y encuentros donde muchísimos de ustedes me manifestaban que la decisión ya estaba tomada: iban a apoyar la lista 503 con mucha convicción, convencidos que era más que necesario, imprescindible, dar un fuerte mensaje a los que no quieren escuchar.

Hoy, pasado el acto eleccionario, no quiero dejar pasar la oportunidad de ponerme en contacto para desgranar algunas reflexiones, algunas convicciones. Tal y cual lo hice cada vez que la ciudadanía se expidió durante los años anteriores.

Lo lógico

Una elección legislalitiva o de mitad de mandato, tiene la característica de ser un test, una prueba de cómo la gente evalúa la gestión de un gobierno y también, de los que en un sistema democrático, deben hacer oposición, es decir controlar y  proponer.

Lo distinto

Pero en esta oportunidad había condimentos que hacían más importante la emisión del voto. Era una oportunidad de corregir nó sólo los rumbos, sino los estilos y las formas de un gobierno, tanto nacional como provincial, que había dejado su impronta.
Y la gente, no desaprovechó la oportunidad.

Lo malo

Nunca, pero nunca antes, hubo tanta  promesa, tantos anuncios, tanta irrealidad “revelada” como en esta oportunidad.

Pero y esto es lo más grave, jamás hubo tantos agravios y mentiras, orquestados, financiados y empujados desde el oficialismo contra la oposición.
Un gran amigo, una persona de bien, un intachable republicano como es Ernesto Sanz, fue objeto de innumerables ataques  y calumnias que todos vimos por radio, diario y televisión.
Pero no lo hicieron dando la cara, sino usando a testaferros, amanuenses  y alcahuetes de baja calaña.

En mi caso personal, las actuales autoridades de Osep, hicieron lo mismo, a través de trascendidos,  rumores, aprietes al personal, etc. Entre los cuestionamientos de que fui objeto, cuestionaron un supuesto déficit en que habría dejado en Osep a diciembre de 2007, de compras de equipamiento sin sentido (camas para el H El Carmen, sillones odontológicos, etc), dudaron sobre como me gano la vida, me atribuyeron bienes que por supuesto no poseo, etc, etc.

Pero lo más grave es que lo hicieron como lo que son, como COBARDES, pues nunca dieron la cara  en público, jamás firmaron los infundios, nunca aceptaron un debate
serio y constructivo.

Lo bueno

Nada de eso sirvió.

La ciudadanía no compró “pescado podrido”.  Nadie les cree, porque ahora, a diferencia de hace dos años, ya los conoce. Ya los conocemos.

Lo que ha pasado

Por más que busquemos en el pasado, no vamos a encontrar una gestión tan dañina, tan perversa y tan errada como la actual. Nunca pero nunca se ha visto un equipo de no-gestión tan improvisado, tan ignorante, tan soberbio y tan represor como el que preside Marcelo Costa (o debo decir Cazabán, o Jaque).

El daño que se le ha proferido a Osep, en muchos casos irreversible, es inmenso.
Y el mayor de esos daños, se le profiere diariamente al recurso humano, al personal de Osep  que durante los años anteriores fue el elemento distintivo en toda la administración pública de Mendoza. 

No me canso de repetir que fue gracias al fortísimo compromiso del personal que fue posible avanzar, crecer y prestigiar a la obra social. Teniendo siempre en vista que un mejor servicio al afiliado, era el objetivo. Todos lo creímos y todos hicimos nuestra parte para llevarlo a cabo.
 Hoy y desde que comenzó el desopilante interinato de Leiva, la soberbia, el maltrato, la discriminación y el atropello han sido la característica distintiva de estas ¿gestiones?

Durante los ocho años que tuve el honor conducir los destinos de Osep no tuve asesores rentados (O debo decir ñoquis de boutique...). Siempre me asesoré con el personal que pertenecía a la obra social desde mucho tiempo antes y los que se fueron sumando en el camino.

Nunca dije como Costa, que iba a hacer “una gestión de puertas abiertas”. Simplemente la hice, sin porteros, ni asesoretes  ni eternas planificaciones que son más un divertimento que un instrumento de utilidad.

Nunca las decisiones en Osep se tomaron fuera de la misma. Jamás tuve interferencias del cuarto o del quinto piso. Es cierto, debo reconocer que tuve la inmensa suerte, de formar parte de  un equipo de dos excelentes señores gobernadores. Ahora.......ahora gobierna Jaque.
 Me da mucha pena como  destruyen poco a poco lo que costó mucho esfuerzo, como mienten atribuyéndose méritos que no tienen, como nombran gente sin sentido sólo para controlar al personal que “no es de confianza”, como superpueblan la institución de personas inadecuadamente capacitadas, como arrasan con obras emblemáticas como el edificio Xeltahuina que nació como símbolo de programas preventivos y poco a poco se va transformando en guarida de funcionarios,  la transformación de las delegaciones de Osep en apéndices de los caciques municipales o punteros oficialistas. 

Me duele ver la falta de motivación del recurso humano, la constante pérdida del sentido de pertenencia, la resignación en la que van cayendo los afiliados que diariamente me dicen en la calle que “ya no es lo mismo”...

Lo que viene

Que nadie crea que este derrotero no afecta a la obra social. En poco tiempo más, con la credibilidad mermada, con falta de motivación, sin ideas y con tanta ignorancia reunida, el futuro cercano de Osep, no es bueno. Hay que detener la decadencia.

Sino lo vamos a lamentar. Pero entonces será tarde.

Si  las actuales autoridades de Osep tienen una pizca de dignidad y de sentido común, tienen un camino, y una decisión.

El camino es disculparse ante los empleados y afiliados. Dejar de mentir acerca de los “males” que le atribuyen a la anterior gestión y reconocer su incapacidad. En definitiva, dejar de hacer daño, pedir disculpas y no profundizar la decadencia.

Y la decisión es sencilla, es fácil, es lógica, es esperable: TIENEN QUE RENUNCIAR TODA LOS FUNCIONARIOS ACTUALES DE OSEP. Sin distinción de jerarquías. Algunos porque dieron las órdenes, otros porque las cumplieron  en forma acrítica, otros por obsecuentes y adulones. Pero deben irse TODOS.

Mi compromiso

Desde hace muchos años dediqué mi vida a trabajar para cambiar el sistema de salud, que tiene, muchas fortalezas pero varias cosas que hay que modificar. Todos saben como lo hice: con gran pasión, con gran dedicación y también con muchos errores.

Siempre creí y lo sigo haciendo que sólo poniendo los temas de salud en el debate público, se puede mejorar. Que no es un debate sólo para iniciados, sino que es patrimonio de todos los ciudadanos. Que no hay que tenerle miedo a la participación; por el contrario hay que estimularla.

En Osep encontré una maravillosa herramienta para llevar a cabo esos sueños.

Mi equipo no fueron sólo los pocos funcionarios que me acompañaron sino  la inmensa mayoría de su personal y muchísimos afiliados que a través de sugerencias, pedidos y también críticas nos ayudaron a cambiar y crecer.

Hoy estoy contento por el veredicto contundente de la gente.

La ciudadanía de Mendoza no quiere un gobernador mentiroso y funcionarios ignorantes y
dañinos.

La gente espera que los que cobran sueldos que ellas le pagan, sepan escuchar su mensaje.

La gente no quiere que se vayan todos.

Sólo se tienen que ir los inútiles.

(*) Marcelino Iglesias fue director de la OSEP.