El senador justicialista Luis Ruzo nada tiene que ver con la respetable herencia peronista de justicia social, comunidad organizada, soberanía económica e independencia política; ese legado está reservado para muchos militantes y dirigentes entre los cuales, claro está, no se encuentra el susodicho. Por el contrario quienes lo conocen jamás le comprarían un auto usado.
Desde que Celso Jaque asumió la gobernación, el individuo que nos ocupa se estableció en la presidencia de bloque de los senadores oficialistas. Primer concepto: “Ruzo es la síntesis pacata y maniquea de la actual versión conservadora e improvisada del justicialismo local”. Para no ser menos que sus compañeros del ejecutivo, su gestión carece de brillo, ideas y rumbo.
Este hombre incapaz de construir, es dueño de una mente baldía y lineal; su verba es tan rústica que cuando hace uso de la palabra los interlocutores tienen que hacer un gran esfuerzo por comprenderlo, y a los periodistas se les hace muy difícil obtener de él aportes o definiciones; a su lado Cristian Racconto parece León Trotsky. Se puede concluir que sus dos períodos como legislador provincial constituyen un nuevo milagro a cuenta de las célebres listas sábanas. Todo esto sería un dato menor sino fuera que estamos hablando de (segundo concepto) “un sujeto que debería estar procesado por incumplimiento de los deberes de funcionario público, encubrimiento y calumnias”.
No vamos hablar de los ATN que recibían en plena época dorada de los 90, quienes estaban a cargo del municipio de San Rafael, entre los que se encontraba el menemista de la primera hora Luis Ruzo. En esta nota profundizaremos sobre la estrecha relación del senador con varios actores que participaron en la estafa de los vale más, a saber:
En el informe de su autoría como presidente de una seudo comisión investigadora, comisión que se creó cuando ya habíamos hecho la denuncia penal y tres ampliaciones, se habla de la responsabilidad de Fiscalía de Estado y de la Contaduría General de la Provincia por no controlar el programa alimentario; pero ni una palabra del Tribunal de Cuentas. Más allá de las responsabilidades de los dos primeros organismos, lo que ha quedado ampliamente demostrado en la Justicia, es que el Tribunal de Cuentas hasta el momento de la denuncia penal (07/09/06) no auditaba, como hubiera correspondido, los distintos ejercicios desde la creación del programa (octubre del 2000); en más, aprobaron ejercicios con documentación alterada por millones de pesos y permitieron que durante seis años se fosilizaran mecanismos irregulares y de nula legalidad. Después de la denuncia penal el Tribunal comenzó a actuar, mejor dicho a sobreactuar, llegando a utilizar material proporcionado por Proms s.a. para fundamentar sus fallos. El tema es tan grave que merecería la decapitación de ese organismo, pero ete aquí que la institución está manejada por el pejotismo; SI, los “compañeros” constituyen una amplia mayoría que, disfrazada de vocales y relatores, toman todas las decisiones relacionadas con las cuentas públicas. Ruzo encubre a sus compañeros del Tribunal, entre cómplices no hay cornadas. Dejo para otra oportunidad el detalle de quienes son y principalmente “los prontuarios” (currículum) de los compañeros que actúan como vacas sagradas y a los que les pagamos cifras altísimas para que eviten a los mendocinos la ignominia de padecer nichos de corrupción; misión en la que fracasan bastante seguido.
Volviendo al tema: el maniqueísmo del informe Ruzo no concluyó ahí, en la parte resolutiva (la que importa) se absuelve a PROMS SA de cualquier sospecha de participación en la estafa. Increíblemente, en medio de una investigación judicial con abundantes evidencias que relacionan a la empresa con el escándalo, el senador Luis Ruzo ya había llegado a la conclusión de lo contrario. Recordemos: PROMS SA era la empresa que imprimía, distribuía y no rendía los tickets, las reuniones entre Ruzo y funcionarios de la misma existieron como así también las presiones que ejerció el senador en la Justicia para despegar a la empresa de cualquier sospecha. El indecente llegó al extremo de cuestionar al ministro Pinto por la rescisión del contrato. No me equivoco si afirmo que PROMS SA dirigió, coordinó y auspició el accionar de este reverendo representante del pueblo.
Hablando de decisiones que se tomaron antes de proceder a “no investigar”, el ex menemista ahora jaquista (no se priva de nada) obvió el período 2000-2003 como objeto de esa investigación; la idea era relacionar sólo a Cobos con los papelitos. La realidad y nuestros aportes a la Justicia una vez más desmintieron al pibe de los mandados.
En el mismo orden, la fructífera entente entre Gotusso y el justicialismo de Maipú tampoco fue investigada por el benemérito. En más, la ex ministra 03-05 y también ex directora de desarrollo socio productivo 99-03 nunca fue citada por Ruzo para que diera explicaciones en el seno de la comisión. En el tema vale más, todos los caminos conducen a Ana María (y sus muchachos); de nuevo aquí, el reverendo tomó la dirección contraria; vio……como los teros.
¿Por qué Ruzo no está procesado en la Justicia?, porque el Juez Darío Tagua (tercer concepto) lo declaró inimputable, esto sucedió la misma semana que Celso Jaque arreglaba a los magistrados con $150.000 a cada uno de ellos por el tema (excusa) de la indexación salarial; desde ya SU SEÑORIA que esto fue una mera y fatal coincidencia.
Se equivocan quienes piensan que este artículo tendrá respuesta; el personaje carece de integridad moral y lógicamente se le hace imposible defender lo que no posee, honor. Cuando usted lector tenga la oportunidad de observar alguna de las puestas en escena de este pequeño hombre respecto del tema vale más, sabrá que está contemplando una parodia al servicio del sin sentido o mejor dicho al servicio de la confusión.
La buena noticia indica que este personaje de reparto de la delirante versión no ilustrada del conservadurismo local tiene fecha de vencimiento; a partir del primero de mayo de 2010, el pequeño hombre ya no tendrá fueros donde esconderse, los días de andar tirando piedras para luego esconder la mano se habrán terminado, sólo espero que llegado ese momento haya algún Juez que esté a la altura de las circunstancias. Estamos advertidos.
El autor: Alberto Monetti fue el coordinador del programa Vale Más que denunció las irregularidades que descubrió ante la Justicia.