El abuso, la violencia y la explotación para fines sexuales o laborales son los aspectos más brutales de la discriminación que padecen niños, niñas y adolescentes.
El trabajo infantil genera consecuencias en el desarrollo físico y psíquico de los/as niños/as, afecta su salud, reduce sus perspectivas educativas e hipoteca su futuro, atrapándolos/as en un círculo de reproducción de la pobreza y la exclusión social.
Ante las crisis económicas y sociales se ubican a grandes cantidades de niños, niñas y adolescentes en situación de pobreza e indigencia, excluyéndolos/as del acceso a la salud, educación, vivienda y de aquellos derechos que les aseguran una vida digna y la posibilidad de elaborar un proyecto de vida futuro.
El conjunto de la población infantil y juvenil ha sufrido directa o indirectamente las consecuencias de los procesos de vaciamiento productivo, concentración de la riqueza, precarización laboral y desocupación.
Los daños físicos y psicológicos infringidos por la explotación sexual de menores la convierten en una de las formas más abusivas y aberrante de la discriminación infantil. La tarea que se debe realizar en este campo es imperiosa, en tanto, el abuso sexual se basa en una relación de poder ejercida por aquellas personas que abusan de los cuerpos de niños, niñas y adolescentes. La información sistemática sobre el tema es muy escasa y los programas y acciones concretas para prevenir, investigar y sancionar a los delincuentes son mínimos aún.
Mientras los empresarios que explotan laboralmente niños, niñas y adolescentes no sean perseguidos, multados y sancionados. Mientras el 85% de los/as jóvenes que están privados/as de libertad se encuentran procesados/as, pero, sin condena.
Mientras quien ha sido condenado con sentencia a quince años siga suelto y libre para volver a su “Fundación”. Mientras pueda andar por la calle este acusado de diecisiete hechos delictivos, considerado culpable en dos y condenado por corrupción de menores y abuso sexual agravado por tener a su cargo la guarda de menores y su educación.
Mientras toda esta impunidad impere, nuestro futuro como sociedad estará hipotecado a la desgracia.
Los/as jóvenes no son peligrosos/as están en peligro.
Los niños, las niñas y los/as adolescentes a la escuela y a jugar.
Contra toda forma de discriminación, erradiquemos toda forma de explotación.