Cuando niños, solíamos decir pequeñas mentiras (“mentiritas” en la jerga familiar) que nos causaban las infaltables reprimendas, retos y penitencias: “no se debe mentir”, era la consigna que nuestros padres nos inculcaban todos los días.
No obstante si alguna vez cometíamos un desliz y faltábamos a la verdad acerca de dónde habíamos estado, o con quién habíamos estado, o qué habíamos hecho, etc, el castigo era ineludible.
Sobre la base de esos códigos y normas de transmisión básicamente oral, se fue conformando nuestra vida y nuestra sociedad.
Por eso cuando uno incursiona en la vida pública es bueno que recuerde las enseñanzas aprendidas pues son la mejor base de cualquier tarea o gestión.
Si se comienza mintiendo….
En la campaña electoral previa a las elecciones de 2007, el candidato a gobernador celso jaque, mintió. Mintió sobre bajar el 30 % el índice de delitos, hoy comprobadamente elevados; y sobre que iba a triplicar el presupuesto de educación.
Esto le valió llegar a ser electo. La gente que lo votó, y la que nó, exigió que se cumpliera lo comprometido.
Pero nuestro para entonces ya gobernador, dijo que en materia de seguridad se equivocó, balbuceó algo así como unas disculpas y diluyó el problema entre todos los sectores sociales, empresarios y políticos de la provincia. Sobre el presupuesto de educación, nada, mutis por el foro.
Después siguió...
Dice el refrán popular, que el que miente una vez miente siempre.
Y en el caso que nos ocupa, el de celso jaque y su gente, parece que el refrán se cumple.
Si un lector no avisado lee los avisos de “dicho y hecho”, creerá que nuestra provincia está gobernada por un estadista y su equipo, y que las realizaciones son tan abundantes, numerosas e inmensas, que los mendocinos nos quejamos de puro llenos…
Miles de viviendas, más miles de kilómetros de rutas, decenas de escuelas, reactivación de obras paradas o inconclusas, etc, etc
Pero como bien dijo una legisladora, estas obras son tan reales y creíbles como el indec de Gguillermo Moreno.
Mejor prevenir…
Dentro de pocos días, el actual gobierno provincial va a inaugurar junto con los directivos de Osep, las obras de remodelación del sanatorio Fleming.
Con el objeto de “prevenir”, es decir “evitar” una nueva mentira de nuestros gobernantes, que mejor que una acción preventiva. Y aclaratoria.
La obra en cuestión se inició en diciembre de 2006 durante la gestión del ingeniero Cobos, y se avanzó con normalidad durante todo el 2007. Hay que tener en cuenta las dificultades propias de desarrollar una obra en un sanatorio en funcionamiento, pero gracias al compromiso del personal, no hubo mayores demoras.
Pero, con la asunción de las nuevas autoridades, comenzaron las demoras, marchas y contramarchas, cambios de rumbos, “ocurrencias”, y de nuevo recomenzar, etc, etc.
Resultado: la obra que tenía fecha de culminación en junio de 2008, todavía no se habilita.
Si se presenta la oportunidad….
En estos días en el gobierno provincial repasan las obras que tienen para inaugurar y el listado, aún las planillas del ministro perez, lucen famélicas.
Por eso nada mejor que aprovechar e inaugurar con bombos y platillos la remodelación total del sanatorio Fleming. Con una buena propaganda y mucha difusión, el gobierno actual se adjudica los méritos de la iniciativa, muestra su sensibilidad y progresismo en el campo de la salud, y de paso muestra lo eficiente que es. Y pide que lo voten el 28 de junio.
Un amigo que da consejos…
Por ello, y ante la tentación que nuestro gobernador se adjudique algo que no le corresponde, va un consejo: que no se gaste señor gobernador en anuncios e inauguraciones que no son suyas, principalmente, porque la gente ya no le cree. La gente, en este caso los afiliados a Osep, saben muy bien que su gestión en el área es para el olvido, o mejor dicho, para el repudio.
Y acuérdese cuando inaugurando obras también iniciadas por la anterior gestión en el hospital El Carmen, una afiliada le cantó cuatro frescas..
Que no mienta más el señor gobernador, porque no es bueno. Y encima ya no le sirve. Pruebe decir siempre la verdad. Ya va a ver que es bueno, y a la larga, es lo que vale.