Una de las tantas sabidurías que tiene la democracia explica que todos los títulos (por más importantes que éstos sean) deben en algún momento revalidarse. Esta pequeña-gran imposición hace que la dirigencia intente (o al menos así debería ser) sacar lo mejor de sí a fin de procurarse ya sea la continuidad en sus cargos, o bien la posibilidad de buscar otros de mayor envergadura.
En esa instancia, de la cual las campañas electorales suelen ser los escenarios privilegiados, no hay demasiada disciplina partidaria, ni obediencia debida que valga cuando esto implica avalar decisiones erradas que puedan perjudicar las chances de un candidato.
Así al menos ha quedado explícito con la saludable actitud del intendente de Maipú, Adolfo Bermejo, quien como candidato a senador nacional del Partido Justicialista ha rechazado la metodología de la “campaña sucia” que el gobierno provincial -a través del secretario general de la Gobernación, Alejandro Cazabán- ha elegido como tono predominante para esta contienda, a falta de herramientas mejores o de tener una gestión para mostrar.
Bermejo no sólo se despegó de las operaciones y denuncias "reflotadas" justo a tiempo, hacia dirigentes de la oposición, sino que además dejó en claro que éste no puede ser el camino para ganar una elección. Es un valioso gesto, particular y necesario en cualquier república.
Puede pensarse que al ahora principal candidato oficialista lo mueve la especulación política, o el sinceramiento de una interna más o menos explícita entre su sector, el azul del PJ mendocino, y el secretario Cazabán. Pero lo cierto es que por la razón que sea, separar la paja del trigo, aún a costa de ir en contra de la corriente partidaria, es un punto a rescatar y valorar.
Es de esperar que ahora, toda la dirigencia local, de cualquier partido, sepa diferenciar gobiernos o actitudes de candidatos y gestos. Y como siempre, será el tiempo quien indique si este hecho político ha sido obra de la necesidad o la especulación. O si en todo caso la “campaña sucia” continúa, si este gesto no hizo más que caer en saco roto. En esa caso habrá que observar, con curiosidad política, qué camino elige Bermejo.
Mientras tanto, mostrar independencia de criterio y capacidad de sentido común, son aspectos que cualquier sociedad razonable debería comprender y valorar.
La campaña sucia, y el gesto republicano de Bermejo
El candidato a senador nacional por el PJ produjo un hecho político significativo, a contramano del gobierno de su mismo signo partidario. Esto, además de diferenciarlo, marca un camino a imitar para toda la dirigencia mendocina.