A no confundir, llegó el 25, pero aniversario.
Parece mentira que ayer nomás estaba terminando el secundario y apareció la oportunidad para empezar a laburar en la Municipalidad de Guaymallén. tenía solamente tres pisos semihabilitados y no había ascensor, sólo unos huecos tapados con chapas de cinc, por lo que algunos de mis colegas se especializaron en el código morse, golpeando las chapas a más no poder.
Así, volaban expedientes completos por las escaleras, sin temor a que se perdieran en el periplo. por supuesto, no llegábamos a los quinientos empleados, por lo que el déficit municipal no estaba en peligro y alguna que otra obrita se empezaba.
No puedo asegurar que se hayan terminado, pero en definitiva se inauguraba la piedra basal y que la gestión siguiente se encargara, !qué tanto!. los leones que hoy acompañan a la bandera, de bronce, se erguian en la entrada del municipio. Los pobres bichos eran lo único firme, ya que el edificio tenía falencias constructivas, sobre todo en las escaleras, porque si pisaba un pobre contribuyente equivocadamente, podía terminar con su humanidad rodando por los siglos de los siglos.
Ahora bien, lo demás, en cuanto a la atención y la calidad humana, siempre fue de lo mejor. No necesitábamos de la oficina de seguridad, porque no habia mucho que se perdiera en bolsillos ajenos. (tampoco se extraviaban cajas fuertes ni desaparecían tickets canastas como ahora, pero bue, estoy hablando de veinticinco años atrás).
Tenía mucha fe en la democracia, en el dr. Alfonsín, que iba a curar todos los males....pero la realidad y el tiempo demostraron que hay que cuidarla un poquito más a esa niña tan hermosa pero imperfecta que supimos construir. Así es, amigo gabo, compadre para más datos, veinticinco años no son moco de pavo... ahora estamos llenos de mocos -culpa de los chanchos o de las gallinas, no se sabe- y cada vez los adultos somos más pavos - o pavotes, para ser realistas. A
sí que este 25 de Mayo no brinde solamente por la gente del cabildo, acuerdese que hay un cabildito más modesto, pero que hoy tiene seis pisos, oficinas anexas y cochera, que a veces, sólo a veces, se parece al edificio que nos hacían dibujar en la primaria, con paraguas y todo, sólo que ahora French y Berutti son famosos por estar en Dorrego y no por regalar escarapelas.