Las infelices Pascuas de la profesora enamorada

Quien no haya visto la película “Verano del 42”, dirigida por Robert Mulligan en 1971, con la guapísima Jennifer O’neill, el pibe Gary Grimes, basada en la novela homónima de Herman Raucher y exquisitamente musicalizada por Michel Legrand; que no juzgue a la profesora y al chico enamorados, y por supuesto, que no lea esta columna.

Foto: Gerardo Gómez/ MDZ
Foto: Gerardo Gómez/ MDZ

-“Es una linda historia de amor”, dijo mi vieja mientras me cebaba el quinto mate amargo con la menta que saqué de mi jardín.

-Si mamá, es cierto, afirmé.

-“Es que no tiene nada que ver la edad, además, ¿viste? que por las circunstancias, el amor se inventa a cualquier precio. El amor es así, aparece cuando se necesita”.

-Si mamá, es cierto.

-“Además, fijáte si el pibe no encontraba a la profesora, ¿vaya a saber no?, hoy la noticia tal vez sería otra, ¿quién te dice que ese chico con todo lo que le pasó, hoy no fuera un chorro?, mejor así, enamorado a su manera”.

- Tenés razón mamá, es cierto.

-“Mirá Marcelo, cuando alguien se enamora, es para celebrar, tanta gente hay sin amor, sola, abandonada de sí misma, aún con pareja,  que vive sin amor”.

-Si mamá, es cierto.

-“Al final al pibe lo van a llevar al médico y a ella la van a condenar los vecinos y los compañeros de trabajo, la gente, ¿sabes porqué?, ¡porque es mujer!, ¿Mirá si fuera al revés?, un hombre de 39 años con una piba de 15, hay miles de casos, pero…las mujeres corremos con todos los gastos siempre, ¿viste vos?”

-Si mamá, es cierto.

-“A las mujeres nos cuesta todo el doble, ¡no sabes lo que es ser mujer!”.

-La verdad mamá, no lo sé.

-“Todos sacan provecho de nosotras, hasta los políticos se nos hacen los lindos en la tele para que vayamos a votarlos. Estoy segura que varios de los tipos que salen a pedir el voto en las elecciones perdieron el amor, o mejor dicho, están enamorados de si mismos”.

-Sí mamá, también es cierto.

-“Vos sabes que antes, en mi época, y en la de tu abuela, esto era lo más normal y nadie decía nada, se rumoreaba nomás, pero no estaba mal visto. No sé, en esos casos, yo siempre pienso que por algo uno busca a una mujer mayor o una piba a un hombre mayor. Hay que ver qué vivieron en la casa, si tienen padres, o pasan miseria. Y el amor nace también de la miseria, de la pobreza, de la indiferencia, nace siempre del dolor y cuando se va, se va con dolor”.

-Si mamá, es cierto.

-“¡Mirá!, desde que se murió tu papá no me han faltado propuestas, y lo sabes muy bien…han sido unos viejos decrépitos que me buscaban como enfermera o pibes más jóvenes que me buscaban como madre. Al final, nunca me decidí por nadie, y aquí estoy, sola, pero tranquila, aunque ¿viste vos como es la vida?, a la vuelta de la esquina no sabes lo que te puede pasar, creo que hay que ser abierto, y si no hay cosas raras, ¿porqué no enamorarse?, la edad es una tontera”.

-Si mamá, es cierto.

-“Hay que ver a más de una mujer que ahora juzga a la chica, a la profesora, qué hacen con sus vidas, o le ponen los cuernos a los maridos o los maridos les ponen los cuernos a ellas. Y lo saben, pero se hacen los sotas, ¡Mirá los vecinos!, tienen todo, tres autos y una casa tremenda, ¿y viste como se tratan?, que se yo, a mi me da cosa condenar a esa chica y a ese pibe. Ellos se buscaron, se encontraron, y si se quieren, ¿quien te va a quitar el sentimiento?”

-Si mamá, es cierto.

-“Mirá, uno cuando entra en años, y ve lo que está pasando con los curas, por ejemplo, se te viene el alma al piso, por eso a mí la Difunta Correa no me falla, ella murió por amor, buscando a su marido, reclutado a la fuerza por las huestes de Facundo Quiroga, por el monte seco, con su bebé a cuestas, cayó en el desierto. Y allí esta su leyenda de amor que recogieron los humildes, en los miles de fieles que la visitamos por lo menos una vez al año. ¿Viste como se muere por amor y se nace por amor? Nació, con su muerte, el amor de un pueblo que pasaba y pasa necesidades. Por eso ella no te traiciona”.

-Si mamá, ¡qué bárbaro¡ es cierto.

- “Como Jesús, que murió en la cruz, apedreado por los ignorantes. Pero, ¿quién estaba allí, abajo, llorándolo?, su madre y magdalena, la condenada por todos, menos por él”.

-Eso es cierto mamá.

-“Vos, que siempre criticaste a la religión, tenés razón, pero ¿viste que yo nunca fui a misa?, eso sí, la vela a la Difunta siempre se la prendo, hasta en Semana Santa, porque vos naciste un 9 de abril. Felíz cumpleaños hijo…”

-Gracias mamá.

-¡Hasta vos me pediste una vez que le prendiera una vela a la Difunta Correa cuando jugó Godoy Cruz allá en Misiones, ¿Te acordás, cuando salieron campeones y el Tomba subió al Nacional B?, bueno, la difuntita ayudó, le puso amor a los jugadores.

-Muchas gracias mamá, es cierto, fue en el 94.

-Si, ¡y vos porque no te enteraste!, pero yo le puse velas a la difunta cuando tenías que rendir en la facultad o cuando tenías problemas y andabas mal, o cuando la abuela se enfermaba, y siempre nos ayudó. Por eso hijo, no hay que juzgar a nadie, la vida es muy corta y somos pocos, siempre somos pocos”.

-Si mamá, es cierto, somos muy pocos.

-“Siempre me acuerdo de esa película ¡tan pero tan linda!, esa de la mujer en la isla que se enamora del chico, tan jovencito él, ¿como se llamaba?, pucha che…

-¿Verano del ´42 mamá?

-¡Sííí! esa, menos mal que tenés memoria, ¡que linda película!, bueno, ahí está, esa es la historia…

Mirá el trailer de la película