Los hombres decimos diferenciarnos de los animales por nuestra capacidad de raciocinio. Esa herramienta es la que le ha permitido a la humanidad superar obstáculos que se creían insalvables.
Pero está claro que no siempre ha sido así: los animales del Zoológico son los que ahora nos dan una lección de política.
Los acontecimientos que saltaron a la luz gracias al trabajo de la Red Animalista Mendocina y la publicación de MDZ, ratifican un problema en el que está sumergida la provincia de Mendoza y de la que no encuentra forma de salir: la política ha perdido el rumbo.
Lo dijimos en reiteradas oportunidades y tratamos de decodificar lo que nos pasa a través de sucesivos encuentros a los que llamamos Pensando Mendoza, y también, desde nuestros editoriales. En el Zoológico encontramos la metáfora exacta de lo que es la política y, en especial, la gestión pública de la provincia.
Si se abandona a la gente en los hospitales y dependencias del Estado a la buena de Dios; si en lugar de dialogar, se habilita a que cualquiera que tenga un reclamo corte las calles y las rutas; ¿qué trato esperábamos para con los animales?
La dirigencia política mendocina se ha concentrado en autoreciclarse y, en esa tarea, ya no le importa si sus hombres son parte de un equipo preparado para gobernar: cualquiera puede ocupar cualquier lugar en un gobierno para el que la carga pública que le fue conferida por el voto popular, es más el producto de una lotería electoral, que de un proceso de diagnóstico, preparación y proposición de ideas y programas.
Así como el actual director del Zoológico fue concejal antes y poca gente se enteró de ello, al triunfar las elecciones la dirigencia de su partido lo puso allí, sin más. Y ahora lo saca, llevándolo como principal aspirante a una nueva banca de concejal de la Capital mendocina.
El cambalache político mendocino superó al Siglo 20, límite de la infamia impuesto por la letra de aquel tango y pervive:
¡Todo es igual!
¡Nada es mejor!
¡Lo mismo un burro
que un gran profesor!
No hay aplazaos
ni escalafón,
los inmorales
nos han igualao.
Si uno vive en la impostura
y otro roba en su ambición,
¡da lo mismo que sea cura,
colchonero, rey de bastos,
caradura o polizón!...
Celso Jaque asumió el cargo de gobernador sin plan ni equipo; está claro.
MDZ defiende la existencia de partidos políticos modernos, abiertos, actualizados, que incorporen a los jóvenes con sus nuevas ideas y perspectivas.
No son los partidos el problema de la democracia, todo lo contrario: son esenciales, y por eso es fundamental su reformulación.
Desde aquí, pensamos que pueden cambiar. Confiamos en que hay muchos mendocinos y mendocinas preparados o bien, preparándose, con ganas de gobernar de una manera diferente.