La mujer policía y la conciencia de género

“… Su superior, el jefe del área comisario Darío Agüero, expresó: “Es una chica común; cuando está fuera de servicio es alguien muy femenina, no se ha masculinizado como le sucede a muchas que integran la fuerza”.

A partir de esta frase, publicada en la edición digital de MDZ del día domingo 12 del corriente mes y año, deseo expresarme, en mi condición de trabajadora policial y, como Licenciada en Seguridad Ciudadana.

Entiendo a prima facie, que el Comisario Agüero, realiza su manifestación desde el pedestal en el cual suelen situarse la totalidad de los miembros masculinos de la fuerza policial, especialmente aquellos que detentan potestades de mando y jefatura.

Pero debo, obligadamente, preguntar, ¿Qué es una chica común para el Sr. Agüero?

¿Ser muy femenina fuera del servicio policial, enlaza obligadamente atributos de masculinización durante las horas de servicio? ¿La masculinización de las mujeres de la fuerza policial, son producto de una decisión personal de las féminas o bien, esta masculinización responde a mecanismos de defensa desplegados sin otra alternativa, ante condiciones laborales poco favorables que hagan a la inserción y el trato igualitario con sus pares varones? ¿Cuáles son los criterios que utiliza el Sr. Agüero para adjetivar y enmarcar la diferenciación entre lo ‘común’ y lo no común en una mujer, sea esta policía o no? La masculinización o en su defecto, el ‘ser muy femenina’ respecto de las mujeres policías, ¿Tiene algún tipo de injerencia positiva o negativa en el despliegue del trabajo policial? Y todo esto, en suma, iría en detrimento, o no, de los lineamientos del Sistema Provincial de Seguridad Pública, el que se encuentra basado en la no tan novel legislación ideada por el Sr. Cazabán y su equipo?...

Llevo más de diez años trabajando como policía, y desde siempre, he destacado la falta de caminos ciertos y la ausencia total de mecanismos que permitan una equidad en las labores policiales entre mujeres y varones. He desplegado todos mis recursos materiales, mentales, anímicos y de toda índole, en pos de encontrar por fin, el espacio donde dar a conocer estas situaciones de desigualdad y discriminación de las mujeres policías; no habiendo logrado tal objetivo hasta el momento.

Existen ciertos ámbitos de trabajo policial, que no cuentan con personal femenino en la realización de las labores propias de tipo operativo o de calle, tales como Bomberos, Grupo Especial de Seguridad, Patrulla de Rescate de Alta Montaña, Brigada de Explosivos, Grupo Operativo de Buceo, etc.

Lamentablemente, y a pesar de transitar ya el Siglo XXI; resulta increíble y realmente detestable, que se impida el ingreso de personal femenino a este tipo de labores. Y peor aún, resultan ser los pretextos y justificaciones que se utilizan para cerrar las puertas a las féminas, manteniéndolas silenciadas y al márgen de este tipo de trabajos. Todo lo expresado hasta aquí, fue desarrollado en mi trabajo de Tesis de Licenciatura, donde analicé los criterios que se utilizan en las fuerzas policiales, para la selección del personal que desempeñará tareas de riesgo especial, como las ya referenciadas. Más allá de los resultados obtenidos, debo decir que lo más angustiante, pero de ninguna manera novedoso, resultó ser el descubrimiento de la ausencia total de brindar posibilidades o al menos, una cierta apertura mental e institucional, que permita la real inclusión laboral del personal femenino.

Entonces, cuando se habla de una ‘masculinización’ de la mujer policía, deberíamos también hablar de una ‘obligada supresión de la femineidad’, impuesta por el varón hacia su compañera uniformada. Es decir, por un lado, se les exige ser-parecer igual que el varón policía, puesto que así, estaría demostrando esta mujer, que es realmente capaz de llevar adelante el trabajo contra el delito en todos sus matices; pero, por otro lado, se las critica duramente, llegando a descalificarlas en su ‘condición y pertenencia al género femenino’, en tanto esta despliega los atributos aprendidos e impuestos por sus pares varones. ¿En qué quedamos?

Reseñando nuevamente mi trabajo de Tesis, (único en su temática, al menos en Mendoza); insisto: ¿Qué se les está exigiendo hoy por hoy, a la mujeres policías?

¿Porqué no pueden acceder a las capacitaciones que les permitan trabajar como bomberos-rescatistas-rastreadoras de artefactos explosivos, tiradoras de precisión,  etc.?¿Por qué NO EXISTE en la organización Ministerial propia, un ente que atienda la problemática policial femenina?¿Por qué los varones policías se permiten el tupé de cuestionar la femineidad de sus compañeras, utilizando esos cuestionamientos en menoscabo de la dignidad laboral-personal de estas?¿Porqué  el Estado Provincial hace oídos sordos a las denuncias realizadas por mi, contra los actos de absoluta  Discriminación y violencia laboral ejercidas en mi contra; permitiendo con su inacción que la delgada línea entre la verdad y  la mentira en las declaraciones testimoniales, entierren para siempre verdades absolutas?¿Porqué se cuestiona el accionar de esta mujer policía que mató a un delincuente, recurriendo a su, aparentemente apropiada ‘femineidad’?¿Qué tiene esto que ver con ser o no ser un buen policía y acatar las reglamentaciones que nos rigen como tal?

Existe una absoluta ausencia de CONCIENCIA DE GÉNERO en el Ministerio de Seguridad de nuestra provincia, y es una pena; lo digo, en honor de aquellas mujeres que desde hace muchos, muchos años, vienen (venimos) bregando por un trabajo de condiciones dignas, igualitarias y facilitadoras de un crecimiento funcional y personal, que beneficie no solo, al personal masculino que viste este uniforme, sino también, a aquellas que no dudan, ni han dudado jamás en hacer lo que se tiene que hacer y como se debe hacerlo, a costa de lo que caiga (aún si lo cae es nuestra propia fuerza vital)…cuando Dios y las leyes así lo demandan.