Buzzi, Llambías, Biolcatti, De Angelis candidatos

En este país estamos acostumbrados a la injusticia. A tal punto que un reclamo injusto hasta puede parecer justo. Estamos tan acostumbrados a la idea de que las vaquitas son ajenas y que los derechos son de otros, que el reclamo del “campo”, como mal lo llaman muchos, hasta parece sensato.

Buzzi, Llambías, Miguens, De Angelis analizan sus candidaturas para los comicios ya que han logrado que su reclamo de mas dinero y no pago de impuestos  sea incorporado por gran parte de la sociedad como propio.

Lo que no dicen muchos medios de información  es que quien reclama no es “el campo”, que los que hoy patalean no son los campesinos, ni la tierra, ni las vaquitas, ni las plantaciones, ni los frutos de la tierra, ni los niños que no disfrutan de su niñez.

Ni siquiera en los medios alternativos se escucha  decir que los que hoy reclaman son los “dueños del campo”, que los que protestan son los terratenientes, esos que se apropiaron de miles de hectáreas y acumularon riquezas aprovechando modelos económicos de injusticia social y que para colmo hasta se proponen se candidatos mientras nos sumergen en el caos.
Difícilmente se diga que los que hoy reclaman son los que explotan diariamente a miles de trabajadores campesinos, trabajadores que todos los días madrugan, que labran la tierra y cosechan para que los "dueños del campo" se enriquezcan, que reciben salarios indignos, que viven la pobreza más extrema y que sufren viendo a sus pequeños hijos en ese mismo lugar, sin acceso a la educación, al juego y, en definitiva, sin poder gozar de la felicidad de ser niño.

Hace unas semanas se presentó en Mendoza una grave denuncia sobre explotación infantil, pero cuando esto salió a la luz, muy poco se escuchó a los “del campo”, porque esos chicos, sometidos a condiciones indignas de trabajo, fuera de toda legalidad y en absoluta desprotección, son explotados muy probablemente por gente que luego reclama no pagar retenciones y se dice llamar “el campo”.

Esos chicos, para quienes no existe la Convención sobre los Derechos del Niño, ni la más elemental protección que aquella promueve, son víctimas de la trata de personas y son víctimas de la explotación pero eso nadie lo dice.

No podemos entender  cómo es que hay gente en este país que pueda considerar que aquellos señores que reclaman en contra de las retenciones tengan derecho a hacerlo y tengan derecho a llamarse “el campo”, que gente que gana muchísimo dinero como lo hace Buzzi, Biolcati,

Llambías, Miguens o  De Angelis (quien dice que sus amigos le pagan un sueldo),  hayan logrado que gente pobre, maestros, taxistas obreros etc…, se crean que el reclamo para hacerse mas ricos es justo, que es preferible que no paguen impuestos al dinero que ganan con el monocultivo de la soja.

Es obvio que el desgaste de nuestra presidenta al que ellos apostaron favorece a  la oposición de Carrió, Macri, De Narváez, etc..,  que jamás pensó en otra cosa que no sea su propia conveniencia.

Sostenemos que en los niños explotados  deberíamos pensar y entenderíamos que los dueños del campo no son “el campo”. Que los dueños del campo defienden sus propios intereses, y que esos intereses no son los intereses de la Argentina ni de su pueblo.

Lástima que estemos tan acostumbrados a la injusticia, porque si en este país la justicia hubiese llegado a tiempo, si no se hubiese prolongado por tanto tiempo la impunidad, si no hubiésemos tenido las leyes de obediencia debida y punto final, si los represores que asesinaron, torturaron e hicieron desaparecer a tantos compañeros no estuviesen libres, seria mas difícil que nos hagan creer que Busi, Biolcati, Miguens, De Angelis y Llambías son el “campo” como nos lo hace un grupo de medios y la oposición mesquina que tenemos en Argentina.

Podemos finalizar diciendo que los señores que se autodenominan como el campo solo piensan en sus propios intereses y no les interesa para nada el bien del país.