La Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, en su Resolución 47/193, declaró en 1992, el 22 de marzo como “Día Mundial del Agua” y recientemente, en el año 2008, como “Año Internacional del Saneamiento”. El objetivo fue "promover entre el público la conciencia de la importante contribución que representa el aprovechamiento de los recursos hídricos al bienestar social, así como su protección y conservación, con respecto a la productividad económica".
Según la UNESCO, ante la creciente escasez y vulnerabilidad del recurso agua, es más que urgente desarrollar una ética común, un punto de encuentro de la habilidad de la humanidad para dejar el egoísmo y promover la conciencia de una responsabilidad colectiva intergeneracional.
Recordemos que el 70% de nuestro cuerpo es agua y en general la vida está fuertemente hidratada, esto significa que es indispensable para cualquier organismo. Por otro lado, el 70% de la superficie del planeta es agua, de la cual el 97% es salada y solo el 3% es dulce. Pero de esta, el 2% es hielo por lo tanto, solo el 1% está disponible para el consumo humano. Si bien, el volumen de agua en nuestro Planeta ha permanecido prácticamente estable desde sus orígenes hace miles de millones de años, no sucede así con el agua potable para el consumo humano. El constante incremento descontrolado de la contaminación en el mundo, hace que se convierta en un elemento cada vez más escaso y por lo tanto, codiciado cada vez más por las pocas naciones que dominan actualmente al Mundo.
También es necesaria, para la supervivencia de todos los animales y plantas de nuestra Biosfera, es decir para asegurar la existencia y equilibrio de la biodiversidad que a su vez mantendrá las condiciones ambientales tal como las conocemos y por ende, la permanencia de nuestra propia especie sobre el Planeta. No por nada los investigadores de la NASA, como prioridad en las misiones espaciales, buscan agua como un indicio indirecto de la vida en el Universo.
El constante aumento de la contaminación, sean estos químicos o biológicos, de los cursos o cuerpos de agua, debido al impacto del Hombre sobre el Planeta, no solo está afectando a las poblaciones cercanas a ellos, sino también aquellas que se encuentran a grandes distancias debido a que los contaminantes son llevados a través de las aguas subterráneas (acuíferos) o superficiales. Por lo que pueden perjudicar cultivos o animales, en otros sitios, destinados al consumo humano. Dependiendo del contaminante, los efectos nocivos sobre la población no serán inmediatos sino se verán dentro de 10 o 15 años (envenenamiento por plomo, mercurio, cadmio, arsénico o productos organo-clorados provenientes de los plaguicidas que son acumulativos en los organismos).
El Agua, es el disolvente universal por excelencia, es el medio ideal para que las reacciones de la vida sean viables. Es única e insustituible, razón suficiente para cuidarla. Parece una sustancia simple, pero cuanto más se la estudia, más nos sorprende. Es compleja, enigmática y misteriosa. La vida misma evolucionó junto a ella.
El agua es vida y la vida es agua.