Símbolos culturales en jaque

Foto: Nacho Gaffuri / Archivo
Foto: Nacho Gaffuri / Archivo

La decisión de retirar los granaderos de la casa natal de San Martín y los canales locales de la Fiesta de la Vendimia, parece una acción unitaria con un objetivo coherente: los símbolos culturales.

El gobierno nacional retiró los granaderos de Yapeyú para empañar la imagen del vicepresidente Julio Cobos, que asistirá a ese lugar para celebrar el natalicio del ex gobernador de Mendoza, José de San Martín.

Además, el gobierno ha negado a los canales de TV de Mendoza, su tradicional papel de transmitir el Acto Central de la Fiesta de la Vendimia, para ocultar o silenciar las manifestaciones de repudio al gobierno y de apoyo a Cobos.

Siguiendo el ejemplo del presidente populista de Italia, Silvio Berlusconi, el gobierno populista de Argentina trata de manipular la realidad mediante los medios de comunicación.

El gobierno no encuentra límites en su acción. Al parecer, no es capaz de subordinar su ley interna a las leyes externas, aceptadas por la comunidad y la cultura en la cual tiene que gobernar.

Se vuelve a plantear el problema que hace 2400 años señalaron los griegos, en la tragedia Antigona. En esta obra de teatro, Sófocles planteaba que existen leyes que son superiores y anteriores a la voluntad de un gobierno. Son reglas y limites que se han construido con la cultura, y que no corresponde avasallarlos.

En cierta forma, las mencionadas decisiones del gobierno, han lastimado los sentimientos colectivos.

Siguendo a Emile Durkheim, puede decirse que la acción que lastima los sentimientos colectivos es lo que se llama un crimen.

El hecho es muy grave, y conviene tratar de explicar por qué.

Hasta ahora, el populismo K había realizado sus luchas contra objetos y personas. Pero ahora ha extendido el frente de batalla a los sìmbolos.

El símbolo es algo que representa algo más que si mismo. En una sociedad compleja, con millones de habitantes, algunos símbolos representan algo importante para todos, generan cohesión y fortalecen la identidad.

En la época actual, con tanto  exceso de información, los símbolos adquieren una importancia extraordinaria, pues son sencillos, y fàciles de captar. Explican valores profundos y rápidamente enlazan a las personas que se pueden comunicar eficazmente con estos signos.

La construcción de un símbolo social es un proceso largo y lento. Muy pocos elementos logran adquirir esa jerarquìa, pues cuesta mucho sintentizar los intereses y valores de una sociedad.

De acuerdo a Umberto Eco, el ser humano tiene cinco necesidades fundamentales: alimento, sueño, amor (incluendo la amistad y el sexo), juego y preguntarse el por qué de las cosas.
Para un mendocino, los sìmbolos mencionados (Vendimia y San Martín)  son muy importantes, precisamente, por estar vinculados con esas cinco necesidades.

La Fiesta de la Vendimia tiene que ver con el alimento: representa los valores de la cultura del trabajo, a partir de la cual, la sociedad, durante siglos, ha obtenido el alimento para nutrir a sus niños.

Tambien representa los valores del amor: Vendimia es vino y vino es, precisamente, el espacio social de encuentro con los amigos, es la mesa familiar, son los lazos de afecto. Paralelamente, Vendimia incluye los valores de la belleza, que se conectan con los del sexo.

En tercer lugar, Vendimia representa los valores del  juego: es el tiempo de la fiesta, de la celebracion, con música, danza y otras expresiones artìsticas; es la puesta en valor de la cultura del vino en sus dimensiones dionisíacas.

Por último, esta fiesta està vinculada con la última necesidad que plantea Umberto Eco: la búsqueda del porquè de las cosas, sobre todo, porque el vino es un constante enigma, que nos empuja a los mendocinos a profundizar en sus misterios. Jacques Maby ha planteado, con toda claridad, que el vino es el lìquido màs sofisticado que existe sobre la tierra. Tambièn ha distinguido  sus dos dimensiones: la dimensión natural, dada por la naturaleza, y la dimensiòn cultural, construida por el hombre. Y justamente, de la tensiòn dialéctica entre la dimensión natural y la dimension cultural, surge el paisaje vitivinícola. Vaya si tenemos elementos para reflexionar y preguntarnos constantemente sobre la identidad de nuestra actividad central!!
Paralelamente, la figura de José de San Martín tiene también un alto valor simbólico para los mendocinos.

Tiene que ver con el alimento porque, precisamente, la cultura del trabajo de los cuyanos, es lo que hizo posible el éxito del Ejército de los Andes. Solo un pueblo acostumbrado a la vida disciplinada y metódica, logra sostener material y culturalmente, un formidable ejèrcito, capaz de escribir una página en la historia universal. Recordemos que Buenos Aires, a pesar de intentarlo numerosas veces, nunca logrò mandar un ejèrcito exitoso por el norte para luchar contra los realistas. Buenos Aires fue tan eficaz en la lucha de la independencia, como en la Guerra de las Malvinas.

En cambio, Mendoza sí logró el éxito en la campaña Libertadora.

El símbolo de San Martín tiene que ver también con el sueño. Los cuyanos lucharon por la seguridad de sus hogares, por sus casas y por sus familias. Ellos construyeron la independencia, con el liderazgo de San Martín, entonces gobernador de Mendoza. Ese fue el sentido de su lucha.

En la dimensión del amor, San Martìn tambien es un sìmbolo para los mendocinos, sobre todo el amor de amistad, que se construye en torno a la mesa. Recordemos que, como primer wine lover de Amèrica, San Martìn acostumbraba a hablar de vino en las comidas, compartir con sus amigos una buena botella y construir lazos de confianza a partir del diàlogo y el afecto. Esto es parte de nuestra historia y lo atesoramos en el centro de nuestro patrimonio cultural (Ampliaremos este punto en el libro "Vinos de Capa y Espada").

La necesidad de preguntarnos sobre el porquè de las cosas, es otro elemento propio de San Martìn y de los mendocinos. Cuando don Josè recibiò la orden del director supremo, Josè Rondeau, de regresar a Buenos Aires con el Ejèrcito de los Andes para meterse en la guerra civil, se preguntó el porquè. Lo pensó con la almohada, y resolvió que no debìa acatar esa orden. Y los mendocinos sentimos lo mismo, cada vez que llega de Buenos Aires una orden autoritaria y avasalladora. Sospechamos de las ordenes del poder central. Y si no nos convence, nos ponemos de pie, para decir que no.

En resumidas cuentas, San Martin y la Vendimia sn dos simbolos culturales muy fuertes para el pueblo y la cultura de Mendoza. Sintetizan muy bien nuestra identidad, nuestra cultura, nuestra historia.

Como simbolos culturales, merecen un mìnimo de respeto por parte de las autoridades.