Cierta vez, los Granaderos de San Martín tuvieron un factor común con la vendimia. Allá por febrero de 1817 (hacen en este mes ya ciento noventa y dos años) el Libertador cruzó los Andes con el Ejército que liberó a medio continente. Y entre sus soldados, iban al menos aquellos sesenta granaderos que la canción dice que eran valientes cuyanos. Y digo “al menos” porque seguramente había más de sesenta cuyanos, pero en fin, con estos soldados inmortalizados en la folclórica letra alcanza para relacionar a los Granaderos a Caballo con nuestra Mendoza, en donde seguramente buena parte de ellos eran cosechadores, que debieron dejar las viñas para agarrar las armas y cruzar la cordillera en busca de la libertad americana.
Lo que seguramente ninguno de ellos se imaginó es que casi dos siglos después iban a tener otro punto en común cuando ambos, Granaderos y Vendimia, fueran objeto de los caprichos del gobierno de turno. Porque estas decisiones que aterrizan directamente desde la Casa Rosada (la de televisar en forma exclusiva por el canal oficial la Fiesta de la Vendimia, y la de retirar la guardia de Granaderos de la Casa Natal de San Martín justo cuando va “el malo”) no hacen más que relacionar a ambos eventos, pero a diferencia de aquella relación positiva, aquel punto en común por el bien del continente, ésta es claramente “no positiva”.
Admito que copar la transmisión vendimial, mas allá de ser una idea que no comparto, tiene al menos algunos beneficios para el gobierno. Porque la mayoría de la ciudadanía no va a ver las supuestas silbatinas a los funcionarios K cuando sean subidas a internet, ni va a leer los titulares del diario del domingo (salvo para ver a la nueva Soberana), sino que se van a contentar con la imagen (y el sonido) que se les brinde el sábado a la noche. Así, al mejor estilo del Indek de Moreno, aún ante el pataleo de cierto sector, se deforma la realidad con relativo éxito.
Pero…¿sacar los Granaderos de la Casa de San Martín porque va Cobos? ¿Cuál es el beneficio? Se parece a aquella bravuconada de niños, cuando el dueño de la pelota se enojaba porque le habían hecho un gol, agarraba el balón y se iba a su casa dando por terminado unilateralmente el partido. Entre niños se acepta, pero viniendo del gobierno…
Se han metido (gratis) con el único personaje histórico que casi no tiene detractores. Admirado tanto por los sectores de derecha que lo ponen en su bronce, como por los de izquierda que lo comparan con otros revolucionarios libertadores de América, casi todos tenemos en este país un respeto reverencial por San Martín. Y el gobierno, sin sentido, sin obtener a cambio logro ninguno, como el dueño de la pelota, digámoslo así, de puro caliente, nos hace sentir a todos los argentinos que no tienen límite. Y ahí uno se asusta. Porque ya había gente que no quería a los K, pero se están echando al hombro a un montón de nuevos ex seguidores, y la cosa no tiene retorno. No quisiera estar en la piel de los dirigentes peronistas de Corrientes (con la foto de San Martín colgada en sus Unidades Básicas) mientras el pueblo de Yapeyú sale a la calle a despedir a los Granaderos y de paso, insultar al gobierno nacional.
Esperemos que en algún momento el gobierno reaccione. Porque más allá de que tal vez para ellos sea más importante mantener el poder a cualquier precio, para los que vivimos en esta tierra liberada a costa de la vida de granaderos vendimiadores, es preferible un gobierno que admita sus errores, rectifique el rumbo de ser necesario, y siga avanzando hacia el destino de grandeza por el que luchó San Martín.