Los mendocinos secos de mente ya no están de parabienes. Perdieron el último tren y luego les sacaron las vías. Quedaron así, pobrecitos, y ya, ni vergüenza les da para ocultarlo. El complejo de inferioridad no es tal. Son inferiores. Lo han logrado. Tantos años atropellando gente, tantos años con la remerita Lacoste planchada y el mocasín a tono. Infladitos y trabados en las playas de Reñaca, facheritos en la puerta de los boliches de Carlos Paz. Ninguneando a chilenos, sanjuaninos y puntanos.
Pero les llegó su hora. Es la hora del mendocino seco cagado de hambre, tomador de café de la peatonal cuando todavía no era peatonal. Pajero, vividor y encima engreído. Inculto y envidioso. Promovido en los sociales de los diarios como el sumun del espectáculo por el ascenso social. Pelotudos a pedales. Daban asco y ahora dan lástima; pero dan, algo dan y eso no es poco. Mendukos de pacotilla, tilleros de autos lustrados. Aquí tienen su propia medicina. La cara misma del espejo, al que ya ni miran, por vergüenza.
Hoy andan por los 40 y 50. Algunos cagando más alto de lo que les da, y otros, cagados. Fachitas y fachitos de cuartirolo. Sommeliers de una provincia bananera. Sí, D`Elía es un referente polémico, Diego Maradona es un referente discutible, pero ustedes…ustedes son Zulma Lobato. Cheroquis de Renzo, discriminadores de lo que ni conocen ni les da el cerebro para conocer. La medianía inculta e insalubre de la provincia. Gerentes con renoletas, trajeados, que no tienen ni para el telo. Terminan cogiendo en el parque con forros regalados. Están en la lona.
No llegan, no llegarán. Resentidos, racistas, militantes por el ascenso social pisacabezas. Trepadores de plátanos. Monos de circo. Siempre fueron unos giles y nadie se los dijo en la cara. Bueno, yo se los digo. Son unos tilingos que van a tener que ir al Carrizal a codearse con familias que toman en damajuana para sentirse superiores.
¡Feliz año nuevo! Buscadores de oro fácil que nunca quisieron cambiar nada más que el auto. Insípidos. No existen. No existirán jamás en la vida. Son la masa anónima sin levadura. Los que no saldrán ni en el obituario más importante de Mendoza. Fachos carne de cañón de milicos y burgueses que los estrujaron y estrujan. Por 2100 pesos pueden hacer cola pa` seguir mamándola. Importadores de lo que sea. Se cagaron por años en todo lo que fuera local y ahora chupan en bodegas importadas en los eventos gratuitos. Después hablan de marcas de vino, y se les nota, todo se les nota. Es la decadencia sin estilo que los encuentra masticando el cerdo frío de navidad con sus vidas agónicas e inútiles.
Nunca llegarán a ser al que envidiaron o envidian y, por ello, odian al de abajo por existir, por mostrarles que en cualquier momento pueden estar allí, en el infierno social, ganando 700 mangos para comer arroz sin pollo. No saben que San Martín fue un revolucionario, solo saben que murió en Francia. Solo saben que murieron los héroes. Si hoy viviera San Martin, seguro lo odiarían por su aventura libertadora. Ustedes impusieron el odio social, y ahora, prepárense para la guerra. Encima no tienen armas, solo bronca. Aunque serían unos buenos botones de cualquier dictadura.