Me llamo Patricia Cepeda, soy profesora de Nivel medio y superior de Historia egresada de la Facultad de Filosofía y Letras de la U.N.C. Y aunque ya he escrito cientos de cartas sin respuesta positiva, no pierdo la esperanza de que alguna vez se produzca el milagro. La gente que no es docente ni tiene la desgracia de convivir con uno, seguramente desconoce la odisea que debemos padecer los que si lo somos, desde que nos diagnostican una enfermedad hasta llegar a la temible Junta Médica. En mi caso particular, yo sufro de una depresión severa de larga data, a lo que se me sumó este año una astenia crónica, que me bajó las defensas y debilitó mi físico a punto de llegar a pesar 43 kilos.
Por supuesto que nada de esto sucedió por casualidad, mi "loca" costumbre de enfrentarme al sistema mediocre y perverso en el que nos manejamos los docentes, mi negativa a decir lo políticamente correcto- sólo para que no me molesten- mi negativa a aceptar el consejo poco solidario pero efectivo para algunos colegas de "hacé lo tuyo", "salvate vos y los demás que revienten", me llevó a la depresión, en cuanto al debilitamiento físico, insomnio y demás, el protagonista principal es un Regente,cuyo nombre ni vale la pena mencionar, que al hacer los horarios para este año, nunca tuvo en cuenta de que los estaba haciendo para un ser humano que viaja en colectivo o camina y no para un robot, es decir no se alimenta de aceite de un frasquito sino que necesita ingerir alimentos por lo menos una vez al día.
Pero lo peor no termina allí, porque una vez que los médicos nos diagnostican debemos pedir turno a un 0- 800 que nunca responde, esperar que venga el médico de una una clínica privada a la casa, llevar ese certificado a la Junta Médica ubicada en la calle San Juan 490 de Ciudad, para pedir un turno para que por fin nos vea un médico de la Junta.
De allí hay que llevar todos estos "papelitos" a las escuelas donde una trabaja, porque tienen fax, pero no tienen tinta, soportar los malos tratos de algunos directivos que lo único que les importa es que no pisés la escuela para no tener problemas con el seguro, pero se niegan a escuchar que por ejemplo en mi caso, no tengo a quién enviar!!!
De ahí a esperar el día D, en el que los doctores de la Junta nos hacen padecer todo tipo de humillaciones, demostrando una ignorancia y una obsecuencia que provoca pavor. Por mi parte, no digo los nombres de los psiquiatras que me han atendido porque honestamente no los recuerdo, son dos doctoras, y un doctor. Una maravillosa, te escucha, lee lo que ha escrito tu médico y no parece una máquina programada para firmar altas.
Pero los otros dos.... no leen lo que han escrito detalladamente nuestros médicos de cabecera, te echan en cara estar de licencia, en mi caso, obviamente, por lo mencionado anteriormente, mi licencia es básicamente para descansar, comer, relajarme. Ante lo cual el doctor de la junta que ni se molestó en leer mi diagnóstico, me respondió "las licencias no son para descansar, ¿cuánto tiempo piensa estar sin trabajar?", entre lo más moderado que me dijo. Ante esto yo me pregunto: ¿a la D.G.E tanto le interesa que cumplamos con los días establecidos en su calendario rebuscado, que no le interesa en abosluto la calidad de lo que se dicta?. Un docente que no está bien de salud, no puede cumplir con sus funciones como corresponde. Hablando con otras docentes cuando salí de la tiendita del horror, coincidíamos todas en que hay que ser muy desubicado para creer que a la hora de fingir, como están tan seguros ellos, una enfermedad, nadie lo haría con una depresión severa, enfermedad que no le deseo ni a mi peor enemigo.
¿Por qué, si estamos enfermas tenemos que soportar que nos humillen, nos hagan llorar y pongan en duda nuestra ética? Yo me levanto a las 4 y media de la mañana para preparar mis clases, he ido a dar clases enferma y descompuesta, a punto de que mis alumnos el año pasado debían esperar a veces a que fuera a vomitar al baño y luego continuar con la clase. ¿Y voy a disimular una depresión? ¿Qué les dan a cambio a estos doctores por su obsecuencia y darnos el alta sin tener en cuenta nuestra salud? ¿No han realizado ellos un juramento cuando se recibieron?
Lo único claro en todo esto, es que nadie está conforme con los médicos de la Junta Médica, aunque no todos lo digan en voz alta y no sólo los enfermos psiquiátricos, que seguramente debe haber docentes chantas, pero también médicos y que lo único que se logra con todo esto es que la ignorancia y la desidia siga reinando en nuestras aulas ¿total a quién le importa, hay fútbol ¿gratis? en casi todos los canales ?