El anuncio de la presidenta coloca al país nuevamente en línea con el contexto internacional, después de haber pagado al FMI y de haber renegociado los bonos en default, Argentina se encamina así hacia la normalización de sus relaciones con el mundo financiero internacional y aleja los temores crecientes nacionales e internacionales sobre un nuevo default en el año 2009.
Solo falta tomar la decisión de abrir la negociación con aquellos bonistas que en su momento no ingresaron al canje (los “holdouts”) para terminar de ordenar el desquicio que generó el default de año 2001.
Con esta decisión Argentina se da una nueva chance para seguir creciendo, ya que podrá recurrir al financiamiento de organismos financieros internacionales, como el Banco Mundial, y permitirá que las empresas privadas accedan a financiamiento a valores razonables para avanzar en programa de inversión. Sabido es que sin el aliento permanente de las inversiones públicas y privadas, el programa económio caerá casi indefectiblemente en una situación de estancamiento con inflación.
Más allá de las críticas puntuales que pueden surgir de opositores o analistas y de los tecnicismos, la decisión presidencial también abre al gobierno una oportunidad de recuperar –aunque sea en parte- la confianza perdida durante el conflicto del campo. Por primera vez se ve a la presidenta tomar una decisión política trascendente sin que los rencores, las peleas o la constante mirada al pasado sean su motivación.
En principio, la reacción de la población, que no es experta, ha sido positiva. Los comentarios de los lectores de MDZ confirman esta impresión en forma mayoritaria, pero el gobierno debe saber que esta chance debe ser aprovechada con una mayor iniciativa hacia otros temas conflictivos.
El flagelo inflacionario y la consiguiente caida del poder adquisitivo no debe ser tomado a la ligera, la distribución irracional y poco transparente de miles de millones de pesos en subsidios debe ser corregida y el establecimiento de un clima favorable para la producción y las inversiones, será una parte de la tarea que deberá acometer a partir de ahora la Presidenta.
La decisión del pago es razonable. Todos, en nuestra vida cotidiana sabemos que no se puede vivir razonablemente sin cumplir las obligaciones. Esta muestra de racionalidad, que les devuelve esperanzas a los argentinos, debe ser acompañada por mayor racionalidad en los demás temas. Por el bien de Argentina y por el bienestar de los argentinos.
Pago de la deuda: una nueva chance
La decisión de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner de cancelar la totalidad de la deuda con el club de París, utilizando reservas del Banco Central debe considerarse como muy positiva, más allá de los detalles técnicos.