Sí, hay calidad educativa en Mendoza

El pasado viernes 19, en el Teatro Independencia, realizaron su fiesta de egresados, los alumnos del 3er. Año de Polimodal, de la Escuela de Niños Cantores y Bachillerato Musical de Mendoza. Un teatro lleno hasta el tercer nivel se preparaba para ver un espectáculo escrito y armado por los propios alumnos.

Uno se pregunta constantemente, que se enseña generalmente en nuestras escuelas, cuando ve a alumnos a punto de egresar en sus fiestas. Edificios escolares destrozados, muebles destruidos, “bromas” de pésimo gusto y la infaltable violencia social campeando sobre todos. Uno que ha tenido la oportunidad de asistir los últimos años a la fiesta de fin de año de los alumnos de la Escuela de Niños Cantores y Bachillerato Musical, no deja de sorprenderse y tiene que pensar más de una vez, que lo que está viendo son chicos y chicas que terminan el ciclo secundario, y a pesar de ello, cuesta ubicarse en el contexto, pues la realidad cotidiana nos muestra otra clase de adolescentes. 

Disfruté, como todos, de un espectáculo brillante, desde el guión humorístico perfectamente interpretado, y los trabajos de canto; instrumental; actoral; bailable y dirección, en donde los alumnos se iban alternando en los distintos papeles. Un excelente vestuario y la iluminación completaron el cuadro.

Pero estos alumnos no sólo estudian la parte artística, además todas las materias que se dan en una escuela común.

La distancia que separa estos educandos del resto, es abismal. Cuando terminan pueden ingresar a la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Cuyo, sin rendir exámenes y varios ex alumnos han sido becados en el extranjero.

Es realmente una lástima, primero que la escuela no tenga un presupuesto acorde y segundo, que no hayan asistido al acto ni el gobernador ni autoridades de la DGE., para que aprendan como se puede lograr excelencia educativa sin tanta preocupación por las leyes. A propósito, las leyes pueden determinar pautas o programas pero jamás garantizar calidad educativa. Esta se logra con el trabajo mancomunado de padres, docentes y directivos consustanciados con una misma causa.

La alegría reflejada en la cara de esos adolescentes por el trabajo realizado y el orgullo de padres y profesores, es hoy un hecho inusual en nuestro país.

Lo mismo sucede con los “Niños Cantores de Mendoza”, declarados embajadores artísticos de la Provincia y un orgullo nacional, y con tantos años de actividad,  no tienen una ley que les de sustento jurídico a la institución y a los docentes que trabajan en él, pero eso sí, nos llenamos la boca hablando del “Pacto Educativo” y políticas de Estado, sin ni siquiera conocer y valorizar lo bueno que ya existe y tomarlo como ejemplo para aprender como se pueden motivar nuestros niñas y niños para estudiar.

Y no hay acá un gran secreto ni una fórmula mágica, sino la aplicación de una pedagogía donde el centro del sistema educativo es el educando y su familia, a pesar de que los docentes tienen los mismos sueldos de hambre que el resto, pero priorizan a sus alumnos sobre sus carencias personales (esto no quiere decir que los “maestros”, me gusta más llamarlos así que “trabajadores de la educación”, tienen todas las atribuciones para luchar por sus derechos). “El primero los niños” en esta escuela es una realidad palpable y a todos los une un común denominador, que es amar lo que están haciendo y ahí está la fórmula, enseñar a querer lo que se está estudiando y que son ellos, los niños y niñas, los verdaderos protagonistas de la aventura de saber.

Mis felicitaciones a directivos, docentes y a los padres que se han involucrado de manera tan sana en el aprendizaje de sus hijos. Así se hace docencia.