Debatir dentro y fuera del Congreso

El presupuesto de un año indica como el gobierno decide como los argentinos vamos a vivir ese año. Por lo tanto, al plantearse la discusión del presupuesto, estamos planteándonos una discusión de prioridades sobre a quienes hay que asignarles más recursos y a quienes no. En ese sentido, el presupuesto sirve aún en el caso de que existan superpoderes. Lo que ocurre es que los superpoderes limitan extremadamente la decisión de prioridades que se hacen en el Congreso.

En la medida en que un Jefe de Gabinete pueda reasignar partidas o tenga la potestad de incorporar fuera del presupuesto un excedente no calculado ex profeso dentro de la ley presupuestaria, lo que esta haciendo es desvirtuar la tarea y el trabajo que se esta haciendo dentro del Congreso estableciendo determinadas prioridades. De esta manera puede terminar ocurriendo que lo que para el Congreso es una prioridad termina no siéndola para el Gobierno o el Jefe de Gabinete y, a la inversa, el Jefe de Gabinete puede establecer o asignar prioridades que no son las que el Congreso definió.

Ahora, creemos que la discusión presupuestaria sirve y para ello estamos trabajando. Para reunirnos en audiencias públicas con organizaciones sociales y no gubernamentales de manera de atender dos ejes: el área social del presupuesto, donde hay enormes carencias por que las asignaciones en la áreas sociales no sobrepasan la inflación real de este año, con lo cual se está indicando que para el presupuesto que viene en términos reales va a haber asignaciones y recursos menores a los que hubo este año.

Por otro lado también vamos a reunirnos con organizaciones no gubernamentales para discutir las modificaciones que hay que hacer en el presupuesto para que se incentive determinadas ramas de la producción que beneficien a las capas medias y bajas de la sociedad y no a los grupos económicos más concentrados, que son los que están subsidiados.

En resumen, vamos a tomar dos grandes temas que son la generación de riqueza y la distribución de esa riqueza y creemos que es bueno poder discutir eso. No solo por la idea de intentar modificaciones presupuestarias si no también por poner en agenda pública un debate y una discusión que en la Argentina se viene postergando.

 En nuestro país, es inaceptable pasada la crisis económica del 2001 que haya gente revolviendo tachos de basura, que haya gente que no tiene trabajo, que haya empresarios que tienen que penar para conseguir un crédito, que haya gente que no tiene vivienda y no haya respuestas por parte del Estado, que haya pibes que se mueren de hambre y no haya respuestas gubernamentales a esos problemas que son urgentísimos, mientras hay un excedente de más de 30.000 millones de pesos.

Por eso nos parece que la discusión del presupuesta es buena no solo la discusión dentro de la Cámara sino también es bueno que lo podamos discutir afuera del Congreso, de manera tal de intentar incluir en el Congreso los que somos minoría una agenda que está vedada al debate por el propio oficialismo.