Cambio de hora: es posible actuar con seriedad

La provincia de Mendoza no adherirá al cambio de huso horario que nuevamente pretende imponer la Nación. Una buena noticia y una actitud independiente que debería tomarse frente a otros temas que también interesan para el correcto funcionamiento de la provincia.

Trascendió que el gobierno de la Provincia, esta vez, no seguirá los pasos de la Nación en materia de cambio horario.

El año pasado, el 28 de diciembre precisamente, se decidió a nivel nacional adelantar en una hora los relojes para adoptar una “hora de verano”.

Sólo la provincia de San Luis se rebeló contra la decisión oficial. En Mendoza, primó la obediencia política. A pesar de los reclamos y los dictámenes científicos en torno a la conveniencia de sostener un horario diferenciado al de Buenos Aires, optó por seguir ciegamente los pasos ordenados por el gobierno nacional.

La diputada nacional kirchnerista Patricia Fadel fue la encargada -en nombre del oficialismo- de espantar los fantasmas que impedían hacer caso a las decisiones porteñas. Dijo a MDZ: “El nuevo huso horario no va a ser de tanta gravedad como lo plantean. Me parece que en tres meses, tampoco va a ser la catástrofe”,

Pero más allá de sus pronósticos, el cambio del huso horario del año pasado causó más problemas que soluciones: no sólo no sirvió para que se gastara menos  energía, sino que la gente vivió en otro planeta, ya que a las 22 el sol brillaba y el biorritmo se trastornó en un verano que quedó marcado en nuestras retinas por su luminosidad nocturna, pero también por cambios en las costumbres  perturbaciones en los estados de ánimo y en la salud.

Pero, y tal vez aquí pueda encontrarse alguna razón al cambio de opinión, Celso Jaque corrió con un costo político demasiado alto por su férrea decisión de mantener la hora que le conviene a Buenos Aires y no al resto del país. Es que los asesores del gobierno provincial parecen no haber evaluado correctamente en aquella oportunidad el gran impacto popular que el cambio de hora genera, pues es un tema al alcance de todos, muy distintos de los intrincados caminos de la política que tanta adversión genera a nivel masivo.

Así, el malhumor popular se trasladó directamente hacia el gobernador quien apareció ante la opinión pública como no escuchando a sus conciudadanos para prestar excesiva atención a los dictados de la Casa Rosada. Aquel desgaste (innecesario) de hace casi un año parece ser una lección aprendida, y hoy la realidad es otra.

Este cambio de actitud demuestra a propios y ajenos, a los mendocinos y al propio gobernador Celso Jaque, que se puede ser criterioso en la toma de decisiones desde el gobierno, si se quiere.

Esta vez, se indica,  será diferente y enhorabuena que así ocurra. Ojalá se adopte el mismo criterio en tantos otros temas, con el objetivo de pensar más en Mendoza que en quedar bien con los designios y caprichos del gobierno nacional, cúando aquellos nos perjudican.