El ex director del Instituto de Desarrollo Industrial del Ministerio de Economía, Eduardo Fabre, remitió un listado de sugerencias que, a su entender, permitirían afrontar con éxito "uno de los principales problemas y preocupaciones de la sociedad" que es la inseguridad.
"A diario -señaló Fabre- nos enteramos de distintos dramas que se producen vinculados con los delitos de robos. A los delincuentes comunes, experimentados, se suma una cantidad de operadores jóvenes, sin experiencia, con un estado notable de nerviosismo o de drogadicción que los torna aún más peligrosos. Ello los lleva a cometer no sólo robos sino también asesinatos injustificados".
Frente a que "una parte de la sociedad plantea que la solución es más policía y mayor represión´, esta concepción es peligrosa porque puede convertirse en una escalada que no tenga fin", Fabre analizó que en Mendoza "necesitamos desarrollar programas de educación, capacitación, contención y solidaridad con los jóvenes, que permita su integración social".
Diagnosticó que en la provincia "tenemos 50.000 jóvenes entre 16 y 25 años que no tienen trabajo, no tienen profesión, no tienen oficio, muchos de ellos sin haber finalizado su ciclo educativo; otros, ya doblegados por el paco y el alcohol, por lo que lamentablemente su futuro es incierto pues hoy están excluidos de la sociedad".
Fabre, consideró que "son los niños de la década del ´90 que con la desindustrialización del país y la apertura indiscriminada de importaciones y privatizaciones sus padres quedaron desocupados y por consiguiente esos niños no fueron incorporados a la cultura del trabajo y el estudio y a recibir una adecuada alimentación". Seguidamente, el dirigente ahora vinculado al kirchnerismo sostuvo que "lamentablemente muchos de los actuales dirigentes adhirieron con entusiasmo a las políticas de esa década infame de las que ahora percibimos sus consecuencias".
"No existe una solución milagrosa, ni existe una persona que pueda resolver este problema. Tiene que ser el tejido social quien lo haga, cada uno aportando algo, en ideas, en trabajo y con recursos para tal fin", indicó el ex funcionario.
Luego del diagnóstico, Eduardo Fabre dejó seis propuestas "para ser analizadas, y en el caso de consensos, aplicarlas".
1. Capacitación para el trabajo: en las escuelas en horario nocturno, en las uniones vecinales, en los centros comunitarios, en los sindicatos, en las iglesias, en las cámaras empresarias, en los clubes, y en toda otra institución que tenga infraestructura disponible, se pueden dictar cursos de formación profesional para el trabajo. Es posible convocar a personas con experiencia para que los dicten, particularmente a aquellos jubilados que puedan hacerlo. Debe asignarse recursos, tanto del Estado como privados, para tal fin. Quienes enseñan deben percibir remuneración por ello.
2. Beneficios impositivos y crediticios a las Pyme que absorban jóvenes desocupados: para ello es necesario realizar algunos cambios en la legislación laboral a fin de que aquella empresa que los incorpore no sea perjudicada a posteriori. Desarrollar la categría de “aprendices” en las fábricas y talleres. Entusiasmar a las empresas que lo hagan, que se sientan partícipes activas en el cambio de la realidad social. Debemos superar la industria del juicio que le causa aprehensión a quienes pueden incorporar personal.
3. Posibilitar que las empresas que dispongan de infraestructura trabajen 24 horas en tres turnos para aumentar la producción y generar mayores fuentes de trabajo. Para ello las PyMe deben tener un tratamiento diferencial impositivo, tarifario, laboral, organizativo, judicial, que allane ese camino.
4. Incentivar a las grandes empresas para que contraten servicios y proveedores de las PyMes locales. Otras provincias lo están haciendo. Aquellas que no lo hagan deberán sentir alguna presión impositiva adicional o exclusión, principalmente en las obras públicas. En esto las distintas áreas de Gobierno deben asumir una actitud firme, y con funcionarios comprometidos con este programa. Existen antecedentes en la provisión de armarios, sillas y escritorios para las escuelas donde la licitación –en años anteriores- fue adjudicada a empresas de otras provincias, desechando las metalúrgicas locales, a veces por cuestiones administrativas, porque les faltaba algún papel, etc.
5. Los jóvenes y el deporte: otra de las posibles soluciones es introducir a los jóvenes en distintas actividades deportivas, principalmente barriales. Para ello es indispensable designar en los barrios profesores de educación física o experimentados deportistas que organicen, enseñen y contengan -en torneos interbarriales, interclubes, interdepartamentales e interprovinciales- a centenares de equipos que se puedan formar. Podrá ser en fútbol, básquet, voley, rugby, u otros deportes que permitan trabajos grupales. Estos maestros deberán trabajar al menos 6 días por semana y recibiendo una remuneración acorde al tiempo empleado, no menor de 4-5 horas diarias. Además de la infraestructura disponible en clubes y escuelas, el IPV al licitar la construcción de un barrio deberá incorporar en esa licitación un playón deportivo de usos múltiples.
"Para dar un ejemplo -continuó Fabre- la provincia de Mendoza aportó $ 1.000.000 a una empresa privada que gerencia a un club que participa en el Torneo Nacional de Fútbol. Con ese dinero se podría haber contratado a 100 docentes-entrenadores que hubieran organizado la incorporación de 4.000 jóvenes al deporte".
6. Promoción de talleres: cofinanciar desde el Estado, a las organizaciones de la sociedad civil para que éstas organicen talleres y contengan a los jóvenes. Ellos podrán ser: literarios, artísticos, de ciencias, artesanales, gastronómicos, trabajos manuales de madera, hierro, plásticos, de electricidad, indumentaria, de música y canto, de jardinería y huertas, teatrales, por mencionar algunos, los que podrán ampliarse con todas las iniciativas que surjan de la sociedad.
Fabre, quien participó como extrapartidario en los gobiernos de Roberto Iglesias y Julio Cobos, consideró al formular sus propuestas que "estos programas, muchos de ellos existentes pero insuficientes, requieren recursos".
"Quienes pagamos impuestos, y muchos, estaremos muy conformes con que los mismos sean destinados y administrados eficientemente con estos objetivos. Como una vez apareció en una propaganda comercial: ahorrar, se ahorra en otras cosas”, expresó.