Descubrí la existencia de MDZ por la cartelería espectacular de su lanzamiento, pero no me hice lector del diario hasta aproximadamente noviembre del año pasado.
Por ello, no se si felicitarlos a ustedes o festejar juntos, porque no se por qué, me siento parte del diario. Escribo cuando puedo en los foros de discusión de las noticias y me siento muy representado por la mayoría de las opiniones que los propios periodistas firman o las del diario, aunque a veces disiento un poco con el tono ultracrítico hacia el gobierno nacional.
Cumplimos entonces un año juntos y es mi deseo que sea el inicio de muchos años de liderazgo en la comunicación argentina, ya que creo que MDZ hace punta en ese sentido en todo el país.
Comparto las cosas que más me gustan y las que critico, como evaluación de este primer año de vida.
Las buenas
El diario es como una radio que se puede ver. Punto número uno, premio a la primicia, a la información al instante.
Los informes especiales. Son rigurosos en la información y fuertes en sus consecuencias y creo que le están marcando el ritmo no solo a los otros medios, sino que al propio gobierno muchas veces.
Las firmas propias. Son excelentes y creo que es un gran valor del diario contar con un equipo que recién ahora veo que es multitudinario, y que desconocía, pero que se siente en la dimensión de la información que publican cada día o cada minuto.
Cultura es una delicadeza y no hay en Mendoza algo similar y ¡a diario!
Deportes es un lujo y me gustan las retrospectivas, porque creo que periodismo actualizado al instante no es sinónimo de olvido y de no mirar hacia atrás.
Las opiniones de fondo y análisis son impecables y realmente ayudan mucho a decodificar la realidad.
Las malas
Hay noticias que uno ve, lee y cuando le avisa a alguien más que lo haga ya no están más en pantalla. Puede ser bueno actualizar pero no que las buenas notas desaparezcan.
El empeño por ganarle a los diarios del dia siguiente hace que al dia siguiente la agenda de MDZ sea o bien novedosa o caso contario, desconcertante, porque habla en otro idioma cuando no consigue una primicia o una nota absolutamente propia y solo imita a los diarios de Buenos Aires.
Los informes especiales. No se encuentran nunca más una vez que pasó el día de publicación.
En fin, creo que son más las buenas que las malas, pero me pareció piola detenerme en esto, y no solamente ser un "chupamedias" más como tantos que deben estarlos felicitando por el cumpleaños.
¡No aflojen! ¡No aflojemos!