Mil gracias, hermano Jorge

Se nos ha ido un gran hombre, un sincero amigo, un sencillo y gran pastor cristiano, un hermano de todos, en especial de de los más pobres y deshererados de esta tierra. 

He dejado de tener a mi lado a un hermano que siempre me escuchó y me animó en los días difíciles. Sus palabras y su ejemplo, junto a su compañía espiritual, seguirán estando a mi lado.

Anidado en ese hueco que aparece en el alma cuando un ser querido se adelanta a nosotros en el camino hacia la Tierra Nueva y el Cielo Nuevo que todos esperamos, pienso que muchos compartimos un inmenso agradecimiento a este Jorge que, con su vida, nos dice que no hay que bajar los brazos, que hay que vivir con esperanza, que la vida gastada en bien de los hermanos es el mejor tesoro que tenemos, que la sencillez y la pobreza material nos da la justa luz para entender y realizar el sentido de nuestra vida.

Felizmente la provincia de Mendoza y diversos estamentos nacionales supieron captar, valorar, agradecer y honrar en vida el paso de Jorge por nuestro mundo compartiendo nuestra cotidiana existencia. Como uno más. Pero uno más que ha dejado profundas huellas de humanidad y de caridad cristianas. Huellas que nos invitan y nos desafían a seguie haciendo el camino al andar.

Creo que no hace falta rogar por Jorge. Oremos para que él esté siempre inspirando nuestras vidas y acompañándonos con esperanza y fortaleza desde ese hermoso, y merecido, lugar donde ahora está junto a Jesús.

¡Mil gracias Hermano Jorge !

Vicente