Sólo hay que saber mirar
Por Taty
Los niños llevan droga a la escuela, generalmente marihuana en forma de "porros". Por supuesto, algunos niños, uno , dos, tres, tal vez, en un año.
Pero es suficiente. Llevan porros y los comparten en el baño o en algún lugar recóndito donde las maestras tarden en darse cuenta.
Estoy hablando de primaria, como se ves, desde quinto a séptimo, no más chicos, aunque hay chicos de menor edad que andan mucho en la calle, aunque tengan familia y con certeza inhalan pegamento.
El pegamenro no se ve en la escuela, necesita la bolsita y es notorio. El porro se esconde fácil. Tuvimos un caso hace dos semanas, de un alumno de 5º grado que fumaba con dos niños más chiquitos un porro en un rincón del patio, muy escondido, denunciamos el caso a las autoridades escolares y nos respondieron:
1) el chico no es un delincuente (eso ya lo sabemos, tiene 13 años),
2) Cambiarlo de sección (¿esto en que cambia la cosa?),
3) No se puede suspender ni sacar de la escuela (estamos de acuerdo, la educación es un derecho de rango constitucional).
También tienen derecho a una infancia feliz, los chicos más chicos a los que les convidaba porros, también tienen derecho a la salud laboral las docentes a las que vuelve locas constantemente.
No tenía un solo porro, tenía al decir de los otros chicos "un tocazo". ¿Cómo se resuelve la situación? Los hechos acaecidos a partir de las declaraciones de Nuarte, muestran que la DGE prefiere negar la realidad y además tiene procedimientos muy poco democráticos, aunque se llenan la boca hablando de consenso.
La droga existe en las escuelas, cada vez empieza a distribuirse en edades más jóvenes, pero nadie quiere reconocerlo.
En barrios marginales la venta de drogas es una forma de subsistencia tan común como el cirujeo o más y no demasiado mal visto.
Muchas veces un padre dice de otro "en la casa de ése se venden", nadie denuncia porque hay miedo. Ningún maestro aunque sepa dónde por lo que los chicos cuentan puede denunciarlo.
Un día denunciamos en 2006 a un negocio del barrio en donde vendían marihuana y no se que más, lo denunciamos al fonodroga, dijimos que éramos unos vecinos, en el fonodroga nos pidieron que nos indentificáramos, que debíamos permitir que un policía se colocase en nuestra ventana "supuesta" para que pudiera corroborar lo que decíamos, finalmente al día siguiente y por espacio de dos semanas el "negocio" cerró.
¿Alguien le avisó de la denuncia o fue simple casualidad? Si los adultos responsables no tomamos nota del mensaje la droga seguirá matando chicos y también matando inocentes, muchas veces a manos de jóvenes que drogados no reconocen ni a su madre.
No nos hagamos los distraídos
Por Walter Gutiérrez
Soy docente de un CENS desde hace más de 18 años, pero desde los últimos 5 años a esta parte escucho que el director recomienda a cada docente que no permitamos a los alumnos retirarse al baño durante las horas de clase debido a que se tienen sospechas que aprovechan la tranquilad del lugar para comercializar drogas.
Este tema de las drogas en el colegio lo discutimos entre los docentes en cada jornada institucional a la que se nos convoca y en respuesta recibimos el autismo del gobierno escolar.
Resulta que ahora hay un gran escándalo porque un director tuvo el coraje de hablar del tema cuando esto de los "alumnos mulitas" es moneda corriente, al menos en los CENS.
Soluciones: penar a los que comercializan, separar del establecimiento a los alumnos que consumen, y una vez que se hayan recuperado de su enfermedad/adicción volverlos a incorporar al sistema educativo. Estamos mezclando adultos que hacen un gran esfuerzo por estudiar con adolescentes que poco les interesa superarse.
Estamos como el perro del Ortelano. No nos hagamos ahora los distraídos estimados colegas de la DGE.