¿Qué sabemos? Casi nada, no hay datos confiables.
Si tenemos en cuenta la problemática del consumo de drogas en la sociedad en general, con la escasa información de la que disponemos, sí podríamos decir que es un problema. El hecho de que haya drogas ilegales dificulta enormemente la obtención de datos confiables y también la búsqueda de soluciones.
Nos manejamos con mitos y prejuicios, los medios masivos tienden a hacer del tema algo escandaloso que ocasioalmente y de manera esporádica se transforma en una noticia que eleva el rating o la tirada. especialmente cuando un famoso es encontrado consumiendo.
Lo cierto es que hay distintos niveles de consumo y distintos tipos de drogas.
Hay consumos festivos de drogas blandas y hay consumos compulsivos de drogas duras y fuertemente adictivas.
Hay consumos relacionados con la edad y también con el nivel socioeconómico. Hay consumos juveniles de clase media y otros típicos de las situaciones de miseria y marginalidad.
Todos tienen distintas causas y también distintas consecuencias. Algunos se terminan junto con la adolescencia y otros se consolidan como adicciones que llevan a la delincuencia y la muerte precoz.
Si en la sociedad el consumo es un problema es bastante probable que algo de éste repercuta en las escuelas. Por supuesto que no en todas ni de la misma manera porque las escuelas son también distintas ya que a ellas asisten chicos de distintas extracciones sociales.
La escuela es una institución que, por lo menos en la provincia de Mendoza, está relativamente preservada. Por lo tanto no considero que el ingreso de drogas y su consumo en el interior de las escuelas sea un hecho frecuente.
El tema del consumo y las adicciones requiere de un tratamiento serio y desprejuiciado y las rimbombantes declaraciones del supervisor en cuestión me parece que no contribuyen a ello.
La autora: Graciela Cousinet es vicedecana de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional de Cuyo.