Juegos Olímpicos, el resultado de "otras" derrotas argentinas

"La decadencia argentina en materia deportiva no es nueva ni exclusiva. Viene acompañada de las "derrotas" políticas, sociales, económicas y culturales, entre otras, a las que está acostumbrado nuestro país. Pero lo preocupante es que con el pasar de los años, esa caída en el deporte parece ser cada vez más pronunciada".

A casi una semana de la impactante inauguración de los Juegos Olímpicos Beijing 2008, el balance general de los deportistas argentinos es hasta el momento, y tal como se esperaba, muy flojo.

Las excepciones son el fútbol masculino, que cumplió con los pronósticos y ganó todos los partidos de su zona, aunque sin sobrarle nada; la inesperada medalla de bronce (la única por ahora) lograda por la judoca Paula Pareto; y la actuación de Julio Alsogaray en vela.

No hay mucho más, ya que el resto de los atletas dejaron más dudas que certezas en lo deportivo, y una confirmación en lo estructural: Argentina está cada día más lejos de las grandes potencias que apuestan por el deporte como una política de Estado.

La decadencia argentina en materia deportiva no es nueva ni exclusiva. Viene acompañada de las "derrotas" políticas, sociales, económicas y culturales, entre otras, a las que está acostumbrado nuestro país. Pero lo preocupante es que con el pasar de los años, esa caída en el deporte parece ser cada vez más pronunciada.

Tampoco hay un sólo factor ni un único responsable: políticos que no consideran al deporte como una herramienta vital para el desarrollo de la sociedad; empresarios que se comprometen poco e invierten menos en aquellas disciplinas que más apoyo requieren; y dirigentes de federaciones y clubes que se perpetúan en los cargos, muchas veces sin la capacidad necesaria y ante la indiferencia de los socios.

Esta realidad nacional se potencia en Mendoza, y los resultados son cada vez más palpables. Salvo Godoy Cruz en Primera e Independiente en la B Nacional , el resto de los clubes de las diferentes disciplinas navegan en los océanos cercanos a la mediocridad.

Un caso testigo es la notable ausencia mendocina en Beijing. La excepción es Gimena Blanco, que jugó en la ya eliminada selección femenina de fútbol. También está Silvina D'Elía, pero no forma parte estable del plantel de las Leonas ya que sólo podrá participar en los Juegos Olímpicos si se lesiona alguna de sus compañeras.

Hay otra mendocina en China, pero no representa a la Argentina. Se trata de Paula Alejandra Dabanch, de 25 años, que se fue a vivir a España de niña y ahora integra la selección de hockey sobre césped de su país de adopción.

Pero más allá del gran evento deportivo mundial, en el día a día, el deporte mendocino no trasciende las fronteras de la provincia. El ciclismo, el box y el hóckey sobre patines, disciplinas tradicionales en Mendoza, perdieron prestigio. El básquet y el vóley no tienen participación en las ligas nacionales, y el rugby sufre cada vez que tiene que enfrentarse con equipos de otras provincias más poderosas.

Volviendo a Beijing, hay datos contundentes: hasta ayer, los argentinos (ya sea en forma individual o por equipos) habían participado en 65 competencias. En 45 de ellas, o sea el 70%, el resultado fue una derrota.

Además, con una sola medalla de bronce, Argentina marcha 43º en el medallero, por debajo de países como Georgia, Azerbaiyán, Tailandia, Zimbawe, Kazajstán, Kirguizistán, Mongolia, Vietnam, Indonesia y Taiwán.

Cuando Beijing 2008 ni siquiera llegó a mitad de camino, las frustraciones se multiplican. En un Juego Olímpico donde la natación es la reina de todas las competencias, con la actuación excluyente de Michael Phelps, los nadadores argentinos son un ejemplo del momento que atraviesa deporte nacional. El bronce de Georgina Bardach en Atenas hace cuatro años se opacó con una actuación para el olvido, lo mejor de José Meolans quedó en el pasado y ningún representante argentino pudo ni siquiera clasificar a una semifinal.

Las perspectivas ahora no son optimistas. Las esperanzas se centran en los superprofesionalizados seleccionados de fútbol y básquet, alguna hazaña de Las Leonas, u otra actuación destacada de Carlos Espínola.

Todo esto es lógico. No se pueden pensar en obtener resultados y mantenerlos en el tiempo sin una planificación seria y a largo plazo. Algo que brilla por su ausencia en Mendoza y en Argentina.