En su discurso en la reunión del MERCOSUR, desarrollada en Tucumán, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner dijo que “los que estaban en la timba financiera se habían pasado a la timba de los alimentos” para explicar la escalada de precios de los granos. Pero instantes después, afirmó que la actual coyuntura de precios internacionales y la situación de mayor demanda en el mundo era una oportunidad para América Latina.
Algunos creyeron que estaba criticando a la conformación de fideicomisos que habían generado los “pool” de siembra. Otros, creían que se refería directamente a los ruralistas a los que, además de considerarlos golpistas, ahora les llama timberos.
Otros en cambio, hicieron la lectura de que, dado el ámbito, la presidenta se refería a la tendencia de los grandes grupos financieros que habían dejado los mercados financieros y se habían lanzado a los mercados de materias, incidiendo no solo en los alimentos sino también en los mercados de metales, minerales y petróleo.
En realidad, la presidenta nos sigue deleitando con sus muestras de desconocimiento de los procesos que se están viviendo, incluso en la Argentina, por medidas tomadas por su gobierno (aunque no sabemos ordenadas por quién).
En los precios internacionales es verdad que hay una parte de especulación, pero esto no incide más del 20% en el precio. La justificación de la escalada precios hay que verla en el crecimiento exponencial de la demanda y la falta de una oferta adecuada. Pero la causa más grave es la devaluación del dólar por efecto de la crisis económica de Estados Unidos.
Todos los productos que cotizan en dólares reflejan esta situación. Es que si moneda de referencia vale menos, el producto crece en su valor medido en esa moneda, aunque no registra la misma variación si se la mide en otras monedas. Por eso se habla de precios relativos.
Es verdad que estos precios son una oportunidad para la región, pero la presidenta tiene un discurso y las medidas que toma van en otra dirección. La decisión de mantener la moneda devaluada sumado a un nivel de gasto irresponsable lo único que hizo fue generar inflación y, con ello, destruir la ventaja competitiva que podía otorgar un tipo de cambio nominal alto.
Hoy, el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner ha generado un impresionante “parate” de la economía porque cambió las reglas de juego y ha estimulado una nueva bicicleta financiera. Es decir, el gobierno de Cristina está fomentando la timba financiera, aunque parece que los chupamedias le dicen que lo que hace es política popular.
Las decisiones de mantener congelados muchos precios lo que está haciendo es desestimular la producción, con lo cual no se podrá aprovechar la oportunidad tan declamada y generar problemas a futuro. Brasil, en cambio, con un gobierno socialista, no devaluó la moneda sino que la dejó revaluar, aumento la producción, no aplica retenciones y ahora destinará créditos para estimular mayor producción.
Mientras Brasil estimula producción, Cristina, la inefable Cristina, estimula la timba que dice combatir.
Es que para bajar el precio del dólar, el Banco Central ha retirado del mercado más de 10.000 millones de pesos en tres meses y, en su pelea con el campo, hizo que los ahorristas saquen la plata de los plazos fijos y se pasen a dólares. Hoy el mercado tiene una iliquidez tan fuerte que las mejores empresas pueden financiarse a tasas cercanas al 25%, mientras los particulares no consiguen crédito y lo, poco que hay se consigue a más del 40% anual.
La estrategia del BCRA es vender dólares a futuro a 3,05. Esto, hecho por el gobierno, implica una especie de seguro de cambio. Por eso muchas empresas e inversores deciden colocar la plata a plazos fijos a tasas entre el 11 y el 15% y comprar dólares futuros a precio congelado. En el mercado, produciendo, vendiendo y compitiendo nadie puede conseguir una ganancia asegurada del 15% anual en dólares. Es la timba de Cristina, nacional, popular y revolucionaria.
La situación del mercado argentina se parece cada vez más a las épocas del reinado de la patria financiera. Esto lo ha hecho el gobierno de Cristina y lo sufren todos y todas.
La timba financiera de Cristina
La presidenta culpó a la timba financiera de estar impactando en los precios de los alimentos, pero llamó a aprovechar los precios producto de la timba. En paralelo, su gobierno ha instalado un sistema de timba que recuerda los mejores tiempos de la patria financiera.