Educación, a contramano de la historia

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Foto: Nacho Gaffuri / MDZ
Foto: Nacho Gaffuri / MDZ

Educar. (lat. Educare).t. Enseñar, instruir, dirigir. /Desarrollar o perfeccionar las facultades intelectuales y morales. /Afinar, desarrollar los sentidos. /Enseñar urbanidad, buenos modos.

Diccionario Argentino-Hispanoamericano-Universal)

“La búsqueda del desarrollo puramente económico ignora el desarrollo de la personalidad del ser humano, que está en el centro mismo de todo proyecto educativo. Proceso integrado y destinado a trasmitir conocimientos y valores, desarrollar competencias, formar y perfeccionar a las personas en todos los aspectos y en todas las etapas de sus vidas, la educación no puede disociarse de la cultura de la cual es el instrumento por excelencia de difusión y renovación. Tampoco puede disociarse del desarrollo, del cual es un factor fundamental. Las políticas deberían hacer hincapié tanto en los objetivos humanistas como en los productivos de la educación y fomentar la innovación y la creatividad”.

(Informe de la Comisión Mundial de Cultura y Desarrollo)

Artº 2º - La educación y el conocimiento son un bien público y un derecho personal y social, garantizado por el Estado.

Artº 11º. Inc. (b) Garantizar una educación integral que desarrolle todas las dimensiones de la persona y habilite tanto para el desempeño social y laboral, como para el acceso a estudios superiores. Inc. (j) Concebir la cultura del trabajo y del esfuerzo individual y cooperativo como principio fundamental de los procesos de enseñanza-aprendizaje. Inc. (i) Fortalecer la centralidad de la lectura y la escritura, como condiciones básicas para la educación a lo largo de la vida, la construcción de una ciudadanía responsable y la libre circulación del conocimiento. Inc. (m) Desarrollar las competencias necesarias para el manejo de los nuevos lenguajes producidos por las tecnologías de la información y la comunicación. Inc. (s) Promover el aprendizaje de saberes científicos fundamentales para comprender y participar reflexivamente en la sociedad contemporánea.

(Ley Nacional de Educación 26.206 – Diciembre/2006)

Me he permitido poner algunos de los innumerables antecedentes que hacen a la aplicación de Políticas Educativas, para ver si en la diversidad de opiniones, puedo encontrar explicaciones a las medidas anunciadas por la Dirección General de Escuelas de la Provincia, y mientras más leo, menos entiendo.

En primer lugar creo que la aplicación o no de los exámenes globales, es una cuestión relativa, si al llegar al fin del ciclo lectivo, los educandos han aprendido las metas fijadas para el año, más allá que sea nocivo para toda la estructura educativa el cambiar todos los años los métodos de evaluación.

En cuanto al proyecto piloto de eximir a los educandos en el primer trimestre (no colocando notas inferiores a un 4), con la excusa de incentivar a los educandos para que no abandonen el sistema educativo, me parece francamente una idea no solo antipedagógica, sino además enormemente distorsiva en lo que hace a promocionar la cultura del esfuerzo y el trabajo, con el agravante de estar emparejando hacia abajo y no hacia arriba la calidad educativa. 

La última disposición de eliminar los programas implementados para fortalecer el aprendizaje de lenguaje y matemáticas, alegando el fracaso de los mismos, y suplantar estos por materias como plástica, música o deportes, reflejan una distorsión total de los objetivos propuestos por la ley nacional de educación. 

Aquí el tema que se plantea es gravísimo, primero que no se trata de lenguaje-matemáticas vs. plástica-música-deportes, sino que el sistema educativo debe contemplar la enseñanza de todas estas especialidades. Además que las autoridades de la DGE informen del fracaso de los planes aplicados, demuestran que las autoridades en vez de buscar alternativas válidas para que se siga reforzando el gran déficit de la educación en nuestro país, que es justamente la incapacidad de los educandos para comprender los problemas que se les plantean, por falta de desarrollo del pensamiento crítico, que se logra con el aprendizaje del idioma y la resolución de planteos matemáticos, optan por lo que supuestamente es el camino más fácil que es el triunfo de la ignorancia social sobre la autoridad que deben detentar las autoridades educativas. 

Pero además, el Artº 85 de la Ley 26.206, expresa lo siguiente: “Para asegurar la buena calidad de la educación, la cohesión y la integración nacional y garantizar la validez nacional de los títulos correspondientes, el Ministerio de Educación, en acuerdo con el Consejo Federal de Educación: a) Definirá estructuras y contenidos curriculares comunes y núcleos de aprendizaje prioritarios en todos los niveles y años de la escolaridad obligatoria…”

O sea, se avanza sobre los contenidos curriculares basándose en un fracaso de la aplicación de los planes que la misma DGE instrumenta, cuando será el Ministerio de Educación de la Nación en acuerdo con el Consejo Federal de Educación,  quienes determinarán estos contenidos.

Después se dice que estas iniciativas serán puestas a disposición del Consejo General de Educación de la Provincia, más allá de que las conclusiones del Consejo no sean vinculantes, el principal problema radica en que dicho Consejo no existe a nivel jurídico, dado que sus integrantes no cuentan con la aprobación del Senado Provincial, tal cual lo establece el Punto 5 del Artº 212 de la Constitución Provincial.

En síntesis, si un funcionario no está capacitado para resolver los problemas que afectan el área a su cargo, como es en este caso el aprendizaje de lenguaje y matemáticas; lo que corresponde por un principio ético, es que dicho funcionario presente su renuncia al Sr. Gobernador para que éste busque una persona idónea. Me extraña que Marta Blanco y José Rivas callen, por lo menos públicamente, sobre estas historias de contramano.