Es hora de volver a la gestión

El suceso ocasionado por el conflicto del campo, restringió la agenda de temas fundamentales de la Argentina y de Mendoza. Sin embargo, ahora que comienzan a calmarse las aguas, se hace necesario volver a desplegar por completo el abanico de nuestros intereses. Inflación, cuentas públicas, seguridad, educación y empleo público, entre otros temas, nos aguardan.


Después del vendaval que provocó la decisión de Julios Cobos de oponerse a la 125, ya va siendo hora en la Argentina de que cada uno vuelva a su sitio a trabajar de la manera más honesta como sea posible.

Sólo para suerte de los que hacemos periodismo, la Argentina está tan llena de sucesos noticiables que centralizar la agenda en el conflicto gobierno-campo es, cuando menos, una reducción y ya va siendo hora de volver a desplegar el abanico en todo su potencial.

A cualquier funcionario con responsabilidad debiera resultarle claro que con un país y una provincia en crisis, sólo es cuestión de ocuparse de los temas fundamentales que nos aquejan para acceder a una buena butaca en la memoria colectiva de argentinos y mendocinos. Para eso los elegimos y esos temas fundamentales, hoy por hoy, pueden medirse, por ejemplo, en pérdidas por cifras millonarias.

Volviendo a la “vieja agenda”, resulta que en la nación, los empleados del Indec iniciarán una “patriada” para echar a Guillermo Moreno de su cargo o al menos para intentarlo. Ahora los pasillos y los cafés rumorean no sólo la renuncia del desgastado Alberto Fernández, sino también del inefable Moreno, a quien todo el arco opositor quiere ver fuera del gobierno ya desde antes de un conflicto en el que exhibió dotes patoteriles: lo quieren fuera desde las mentiras mismas del Indec intervenido. Pues bien, este también es un conflicto y también tiene la herida abierta.

De fondo, la lectura que se impone detrás del funcionamiento irregular del Indec es uno de los temas fundamentales de la Argentina (y de Mendoza) de hoy: la inflación, que se ve agravada por la afectación que la crisis provocó en el superávit fiscal de junio, que el mes pasado, mostró un resultado fiscal apenas moderado. A la par, la política de subsidios nacionales sigue creciendo, pero la ayuda a las provincias decayó (de la parte del centralista gobierno nacional) en un 23% el mes pasado.

Esta situación, sin dudas ha repercutido también en Mendoza en actividades con ingresos genuinos y directos, como el turismo y el comercio. Lamentablemente, la provincia no cuenta con sistemas de medición adecuados para utilizar de termómetro, cuando las ocasiones (como ésta) lo exigen. Y los que cuenta (por caso, la dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas) ya no son confiables como en otros tiempos, porque están alineados, justamente, con el Indec de Moreno y compañía.

De estas y otras cosas deberíamos estar preocupándonos y ocupándonos ahora. Si así es, en Mendoza corresponde que nos preguntemos cuáles han sido los temas fundamentales de la provincia que hemos dejado de lado, en pos del protagonismo que logró el conflicto agrario.

¿Qué fue de la inseguridad? ¿Hay acaso menos delitos en Mendoza? ¿Y cómo está funcionando nuestro sistema de salud? ¿Las finanzas públicas de Mendoza (gobiernos central y municipal) están en estado grave o gravísimo? ¿Y los salarios de los empleados públicos? ¿Y el sistema educativo?

No desconocemos el hecho de que el conflicto agrario nacional (con protagonismo mendocino incluido) ha acaparado todas las atenciones. Sin embargo, tanto en la nación como en la provincia hay temas fundamentales de los que deberíamos estar ocupándonos ahora mismo. Y no lo estamos haciendo. Es hora de volver a la gestión.