El conflicto que enfrenta a las patronales agrarias de Argentina con el Gobierno preocupa a los empresarios por su impacto en el crecimiento económico del país, uno de los mayores productores mundiales de alimentos.
Las mayores asociaciones empresariales argentinas, cuyos llamamientos al diálogo chocan con la intransigencia de las partes, han tomado nota de una bajada de las ventas y de la actividad en las economías regionales, dijeron sus portavoces.
Reconocieron que los empresarios ven con alarma y preocupación que no hay visos de solución para un conflicto que está por cumplir tres meses, agravado por la amenaza de una inflación que fuentes independientes sitúan en torno al 20 por ciento y que no es reconocida por el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.
Al mismo tiempo, temen que se profundice la apreciación del peso frente al dólar, como se presume, lo que restaría competitividad exportadora a la industria.
Además de golpear a los sectores más pobres de la población, la inflación reduce el margen de competitividad que obtiene la industria argentina gracias a una política cambiaria que mantiene depreciado al peso frente al dólar en el orden del 67 por ciento.
Después de intervenir para evitar que se dispare el precio del dólar como consecuencia del conflicto agrario, el Banco Central no ha impedido la tendencia bajista que muestra la cotización de la divisa de EE.UU., que hoy cerró a 3,10 pesos, el mismo valor de hace un año, para escozor de la industria.
Nadie duda de que el precio del dólar se situará "donde quiera el Banco Central", como dijo hoy uno de sus ex presidentes, Javier González Fraga, en referencia a que el instituto monetario tiene reservas suficientes para manipular el mercado cambiario a voluntad.
Mercedes Marcó del Pont, quien preside el estatal Banco Nación, advirtió hoy que "hay una decisión" del Banco Central "de bajar el tipo de cambio", es decir, permitir la apreciación del peso.
Las fuentes empresariales subrayaron que la apreciación del peso preocupa mucho a la industria manufacturera, que acaba de acordar ajustes salariales del 20 por ciento en promedio, el nivel sugerido por el Gobierno dentro de su política de "mejor distribución del ingreso".
Agentes del mercado cambiario dicen que hay una sensación de que el precio del dólar se dirige a los 3 pesos, con lo que la moneda argentina acumularía una apreciación del 6,8 por ciento desde fines de abril (en 3,10 pesos por dólar la apreciación es del 3,7 por ciento).
Un informe de la consultora Ecolatina advirtió que el país afronta una "elevada inflación", del orden del 27 por interanual medido en abril, cuando la "expectativa" es que el costo de vida aumente un 30 por ciento este año, más del triple de la pauta oficial.
González Fraga sostuvo a la radio Continental que Argentina es el país de la región que "más ha apreciado su moneda en términos reales" frente al dólar, porque la inflación recorta el margen de competitividad que da la política cambiaria.
El ex presidente del Banco Central calculó que la economía de Argentina registrará un crecimiento del seis por ciento a mitad de año, pero bajará a un nivel de tres por ciento en el segundo semestre, con lo cual cerrará 2008 con una tasa menor a la de 8,3 por ciento en promedio de los últimos cinco años.
La incertidumbre ha alcanzado también a los mercados, donde la banca subió los tipos de interés para frenar una caída de los depósitos, mientras que grandes cadenas comerciales cancelaron sus ofertas de venta a crédito sin interés a seis meses de plazo.
La política de impuestos móviles a la exportación de granos, que supone una fuerte presión del Fisco y desató el conflicto con el campo el pasado marzo, ha "paralizado" a los mercados de futuros, se lamentó hoy el presidente de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, Ricardo Forbes.
Las exportaciones agrarias y de alimentos de Argentina rondan los 35.000 millones de dólares anuales, más del 50 por ciento del total del país, el mayor proveedor global de aceites y harinas de soja y uno de los primeros en el renglón del trigo, maíz y girasol.