Para quienes tienen un poco de memoria, es muy difícil entender por la vía lógica cómo esta provincia llegó a endeudarse en más de 3.700 millones pesos, siendo que en 1992 cobró 750 millones de dólares por regalías mal liquidadas y luego percibió una participación por las privatizaciones de agua y Energía y de Gas del Estado. En aquellos tiempos, Mendoza recibió un regalo de 1000 millones de dólares aproximadamente que se fue escurriendo como el agua entre los dedos y hoy estamos frente a una deuda muy compleja para cuyos pagos hay que recurrir, muchas veces, a nuevos endeudamientos.
Cuando ingresan los dólares por las regalías mal liquidadas, la Nación le hizo una quita a Mendoza por una deuda de redescuentos de los bancos oficiales con el Banco Central. Entre una cosa y otra, se descontaron 250 millones, por lo que percibió efectivamente la provincia fueron 500 millones, incluidas acciones de YPF ya privatizada, como varias provincias productas de petróleo.
Ese importe fue el que terminó engrosando el Fondo para La Transformación y Crecimiento, nombre rimbombante que se dio al organismo encargado de administrar dichos fondos. Al momento de su creación hubo múltiples declaraciones de buenas intenciones acerca de que ese Fondo iba ser el que financiara la Transformación de la economía provincial. Finalmente, los fondos fueron a parar al estado y a algunos empresarios, pero no cumplió el objetivo de apoyar a las pequeñas y medianas empresas.
El primer problema serio de financiamiento devino de la privatización de los bancos oficiales. De ese proceso el gobierno debió endeudarse para entregar bancos saneados, pero siempre se dijo que esa deuda era recuperable porque volvería de las cobranzas del Fondo Residual, constituido por las carteras de crédito de menor calidad.
Dicho Fondo Residual tenía un valor nominal de 1.200 millones de pesos/dólares y, finalmente, no se habría recuperado más de 100 millones de pesos. El resto se perdió porque desaparecieron carpetas, o documentos que hacían exigibles las deudas. Otra parte no se cobró porque la Legislatura votó sucesivas leyes con quitas, prorrogas y excepciones que finalmente hacían imposible su cobranza.
Es interesante analizar esta parte porque en una parte importante de la deuda del Estado están involucrados muchos mendocinos que no pagaron sus deudas y entre ellos hay deudores de todo tamaño. Quizás valga la ironía para señalar cuáles eran las razones por las que muchos mendocinos querían que hubiese otro banco estatal: para no pagarle.
Como consecuencia del proceso de privatización y de las deudas, sumado a la crisis que vivía el país y a un incesante crecimiento del gasto público, más allá de lo razonable, se emitió un bono que pretendía consolidar deudas para cancelar muchos vencimientos de corto plazo y así nació el Bono Aconcagua, emitido por 350 millones de dólares.
Cuando se produjo la crisis terminal, durante el gobierno de Roberto Iglesias, se emitió un bono que era el Petrom, una cuasi moneda que circuló durante dos años y fue rescatada en su totalidad.
Finalmente, durante el gobierno de Julio Cobos, se hizo un canje de la deuda del Bono Aconcagua por un bono reordenó esta deuda, sin quitas, y eso posibilitó una aceptación casi total. Influyó también que estando el país en default, Mendoza siguió cumpliendo –no sin dificultades- con el pago de intereses. El Bono Aconcagua preveía su cancelación total al vencimiento y era necesario escalonar los vencimientos de capital.
Pero también durante el gobierno de Cobos apareció el problema de los préstamos en dólares vigentes con organismos internacionales, tanto de la provincia como de algunos municipios. Finalmente, en una negociación la nación, ésta asumió dichos vencimientos y se incluyó a la provincia en un programa denominado Programa de Financiamiento Ordenado (PFO).
La deuda hoy
Según datos oficiales, al 31 de diciembre de 2007, la deuda total era de 3.767 millones de pesos, de la cual el 75% está emitida en pesos y el 86% a tasa fija. De todos modos, hay caso 2000 millones de deuda que están ajustados por CER y que se le adeudan a la Nación, que la descuenta de la Coparticipación mensual.
Para el año 2008 está previsto realizar pagos por unos 520 millones de pesos, entre capital e intereses. En general, la provincia no paga sino que toma nueva deuda, por lo que el stock de la deuda sigue creciendo y esto genera un peligroso efecto “bola de nieve”.
Y es aquí donde aparecen dudas por el discurso fácil que dice “no hay que tenerle miedo a endeudarse”. En realidad, viendo lo transcurrido, pensar en más endeudamiento no genera miedo sino pánico.
Hoy la Nación está refinanciando el grueso del endeudamiento, pero lo hace bajo pautas muy particulares. En principio, exige el cumplimiento de la Ley de Responsabilidad Fiscal nacional (la provincial ya ha sido absolutamente violada con la conformidad de la mayoría de la clase política, como si ser responsable u austero fuera mala palabra).
No obstante, para acceder al financiamiento nacional aparecen exigencias no escritas pero que son de estricta exigencia política y es la sujeción a los dictados del gobierno nacional. Es decir, no se aceptan díscolos ni libre-pensadores, solo sumisos.
Problemas potenciales
La actitud para el manejo de las finanzas provinciales por parte del gobernador sigue llamando la atención porque no hay coherencia entre el discurso y ciertas acciones posteriores.
Primero, mandó a la Legislatura un presupuesto con una previsión de déficit de 500 millones de pesos, pero a posteriori planteó la necesidad de comprar el 20% de las acciones de Obras sanitarias y luego, participar en la compra de acciones de YPF, acciones impropias de quien tiene problemas financieros.
Pero luego, ante cada conflicto, respondió con concesiones de aumentos o mayores subsidios, dando más posibilidades de tener dudas acerca del manejo de las arcas públicas que hace el gobernador Jaque. Estas dudas se acrecientas con el oscurantismo existente respecto de la marcha del presupuesto. Las ejecuciones presupuestarias no se publican en Internet desde octubre de 2007, impidiendo un seguimiento.
Cabe recordar que publicar estos datos no es una decisión discrecional del gobernador. Es una obligación republicana reclamada por la misma Constitución y él no debe interpretarla, sino cumplirla.
Nadie sabe cómo cumplirá Jaque todos los compromisos que tomó para desactivar conflictos, pero es seguro que tendrá que batallar con un escenario más complicado que el que él espera. En principio, deberá esperar menor coparticipación por efecto de una caída en la tasa de crecimiento del nivel de actividad.
Por las mismas razones deberá esperar una tasa de inversión más baja, con lo que se retroalimenta un menor nivel de actividad, mientras las exportaciones mendocinas siguen cayendo respecto del total nacional, por lo que no constituyen un elemento relevante. Pero la disminución en la tasa de crecimiento también impactará en la recaudación de los impuestos provinciales, como ingresos brutos.
Ante este panorama, la preocupación es el sobrevuelo permanente de banqueros rapaces amigos del poder desesperados por prestarle al Estado, que generan una seducción muy grande en los gobernantes. Estos terminan pensado que si toman dichos créditos podrán hacer obras así ser recordados en forma positiva, pero que sin austeros nadie se los reconocerá.
Es posible que tengan razón, pero este financiamiento solo esconde una incipiente situación de ahogo financiero que solo se corrige con austeridad. De lo contrario, habrá que recurrir a los usureros, pagándoles con nuevos sacrificios del pueblo. Esperemos que no caigan en la tentación.