Finanzas: La brújula no funciona

El Gobierno provincial debe poner en sintonía sus anuncios con los recursos que tiene para concretarlos. Actualmente, nadie en el Ejecutivo se anima a vaticinar cómo será el estado de las cuentas públicas al término de este año.

Desde que nacimos como diario, en los últimos meses de la gestión de Julio Cobos, y durante todos los meses de la actual gestión de Celso Jaque, desde MDZ hemos venido poniendo enfáticamente el acento en el tema de las finanzas provinciales, pues hemos considerado que la falta de planificación en las decisiones que se vienen tomando se tornan perjudiciales para los mendocinos y que los platos rotos serán saldo en el inmediato plazo.

Así lo hicimos considerado en diversas notas como, por ejemplo: “Las finanzas públicas al borde del abismo”, “Días sin norte para Mendoza”, “Finanzas públicas: un concierto de desatinos e improvisaciones”, y “Celso Jaque y el riesgo de canjear aplausos por déficits”.

Ahora, venimos planteando la necesidad de que el Gobierno provincial ponga en sintonía sus anuncios de gestión con los recursos que hacen falta para concretarlos.

Para esto, es necesario partir de un problema raíz de nuestras finanzas: los presupuestos provinciales no se condicen con la realidad. Aquello que debiera ser un plan de la acción de gobierno, ha decaído en su importancia para transformarse en un trámite que debe realizarse, pero que finalmente resulta escasamente respetado y, siempre que resulte necesario para el gobierno de turno, burlado.

Funciona así: las gestiones estiman y cumplen con la formalidad de llenar planillas sin un verdadero plan de acción de fondo y luego, de acuerdo a la cantidad plata de que se dispone, tratan de cumplir lo más eficazmente que pueden con esa “planilla sin plan”.

A esta incapacidad para la previsión de gastos y recursos, se le suma la necesidad de acallar con dinero las demandas sectoriales. Sin plan, ¿qué partidas se modificarán? ¿Qué transferencia de un área a otra pondrá en vilo el funcionamiento del Estado? ¿Será acaso todo una gran apuesta para lograr una quimérica mayor recaudación y así cumplir con lo prometido?

Ya mismo debería el gobierno saber en qué estado estarán nuestra finanzas, por lo menos, de acá a fin de año e informarlo a todos los mendocinos para saber dónde estamos parados.

Hace poco, apenas tres días después de la visita del gobernador a la Feria de la Ganadería de Zonas Áridas, en Alvear, en la que formuló nuevas promesas, el ministro de Hacienda, Adrián Cerroni, tras convidar con un desayuno a los periodistas, admitió que le están faltando unos mil millones de pesos para cerrar las cuentas.

A la par, Mendoza, en los últimos tiempos, ha perdido más de mil millones por regalías petroleras. La Nación, desde este punto de análisis, nos birla lo que es nuestro y luego, en las esferas políticas, nos exige que nuestros mayores referentes políticos (Jaque y Cobos) se pongan en línea con la mirada del imperio “K”.

Hace un par de semanas, un intendente oficialista como lo es Rubén Miranda, de Las Heras, admitió durante el videochat con los lectores de MDZ que no tiene forma de hacer obras. Hace unos días, también en MDZ, Alfredo Cornejo, intendente de Godoy Cruz manifestó también su preocupación al respecto y lo mismo han hecho otros caciques comunales. La preocupación es común: la situación financiera de las comunas es grave, muy grave.

A la par, hay una lectura política clara. El mensaje parece ser: si se promete, señor Gobernador, que se prometa para todos. Si se derivan fondos hacia un ámbito, que se deriven también a otros: por ejemplo, si le aumenta a los choferes, auméntenos a nosotros dicen los médicos.

Así es como se está generando una bola de nieve, que crece en todos los rincones de la provincia, porque ahora también los intendentes saben que sus propios empleados están comenzando a reclamar nuevas adecuaciones salariales. O sea: ellos también quieren ser receptores de promesas, porque está visto que el recurso, sea como sea, termina por funcionar.

Una de las estrategias del gobierno para recaudar más es una especie de “invitación” a los mendocinos para que anticipen el pago de tasas por servicios y algunos tributos municipales. De esa forma, se estima poder contar con efectivo para cumplir ya no con programas de desarrollo sustentable de Mendoza, sino con gastos fijos exagerados. ¿Y si la invitación no surte efecto?

Estamos frente a una desdichada concatenación de imprevisiones que pone en riesgo el debido funcionamiento del Estado, por lo menos, durante este año.

Algo sí resulta evidente, fuera de toda duda: cada día que pasa tiende a demostrarnos que los tiempos de las “vacas gordas” se alejan de nosotros. Y que no estamos haciendo los deberes para enfrenar cualquier adversidad que se nos acerque.

La brújula, por ahora, no funciona.