Reflexiones sobre la crisis


Los momentos dramáticos que vive el país requieren de algunas reflexiones, que quisiera compartir con quien tenga tiempo y ganas de leerlas (y de responderlas, a favor o en contra, por supuesto). Ya que hoy se reclama "diálogo", propongo dialogar entre nosotros, sin prejuicios y con la cabeza fría, que es lo que el momento requiere.

Tratemos de no caer en la crítica fácil o en lugares comunes, tratemos de levantar un poco la vista de todas estas antinomias y olvidemos por un rato nuestras "simpatías". Ya sé que da bronca (y algo de miedito) verlo a Moreno y a Delía hablando ante las cámaras y uno no puede evitar recordar a López Rega en 1975.

 Tampoco es agradable escuchar a Néstor pidiendo "rendición incondicional" del campo, porque nos recuerda a Perón diciendo que "caerán cinco de ellos por cada uno de nosotros". Pero si nos quedamos en la crítica fácil (muy fácil) a eso, no aportamos nada y seguimos dando vueltas sobre nuestros odios y despechos.

1. Creo que estamos transitando un momento histórico, en el sentido de que la historia (los libros de historia) van a recordarlo, seguramente con pena y decepción. Es muy difícil prever, para un ciudadano común (por más informado que esté), el final de esta película. En mi último informe de coyuntura proyecté el final desde el punto de vista economico, pero es claro que ahora se suman cuestiones de otra índole, mucho más difíciles de pronosticar.

2. Me preguntaba ayer ¿Cómo el sistema democrático va a proporcionarnos una salida para una situación de "gobierno autista"? Nuestra historia nos enseña que la respuesta se buscaba en los cuarteles y muchas veces los golpes fueron buscados y bienvenidos por muchos (1955, 1968, 1976). También la historia nos enseña que nunca trajeron solución alguna y sólo profundizaron rencores y broncas que luego explotaron, muchas veces en forma dramática.
Creo que hoy la respuesta está en manos de nuestros propios dirigentes, que deberán empezar a actuar con autonomía  y siguiendo los dictados de su conciencia y no colocándose del lado de quien tenga más posibilidades de ganar la pulseada.  Lamentablemente imagino hoy a muchos gobernadores e intendentes deliberando con sus colaboradores "¿de qué lado nos conviene estar en este momento? ¿Seguimos apoyando al gobierno o es hora de abandonar el barco?", cuando en realidad me gustaría verlo planteando "¿qué es justo hacer en este momento? ¿Qué quiere la sociedad argentina?".

3. Las manifestaciones que hemos visto este fin de semana no provienen del problema del campo exclusivamente. Mucha gente de la que estaba en los cacerolazos ni siquiera sabe bien cómo es el tema, ni si el campo gana mucho o poco o si se justifica su paro.

El campo es el disparador de una gran variedad de broncas contenidas, entre ellas el desmanejo de la economía, la crisis de energía, la soberbia de los dirigentes, etc.. Me arriesgo a decir que si hacemos una encuesta entre los manifestantes, el reclamo principal se concentra en la inflación.

La gente reclama diálogo, pero es necio el que no vea que claman por un cambio profundo, al que este gobierno no está dispuesto. El callejón se hace más estrecho y no veo (aún) luz al final.

4. Si hoy el gobierno accede a dialogar y el problema del campo se destraba mañana, ¿la sociedad quedará conforme? ¿no habrá más cacerolazos? Creo que tarde o temprano los habrá. Cuando este invierno no tengamos calefacción ni combustibles o cuando la inflación se siga acelerando, veo más cacerolazos y más descontento.  Esta proyección es la que me preocupa, más allá del cuadro dramático y efectista de ayer.

5. Nos quejamos de que la presidenta no sale a decir nada. Creo que eso es irrelevante, porque su figura lo es. Diga lo que diga, no cambia nada, sólo hablará para su público. Lo relevante sería que Néstor saliera a moderar su discurso y llame al diálogo. Eso sí tendría efecto, aunque la probabilidad de que lo haga es muy baja.

6. Hay dos puntos que me preocupan, de cara al futuro de nuestras instituciones:

a) La actitud de Cobos. Me parece muy honesta y necesaria, pero veo allí una fractura difícil de curar en el futuro (ya hay declaraciones muy bravas de los peronistas K que le sugieren que se vaya). Recordemos cómo se desbarrancó De la Rúa cuando se fue Chacho. Ojo: no digo que Cobos estuvo mal, al contrario, pero creo que puso una bomba (necesaria).

b) Apareció Duhalde en escena y empezó a "tener reuniones", como en 2001.

Muchos pueden pensar: "Bueno, al fin hay señales de que los K van a tener problemas internos y hasta pueden irse", pero ojo que eso implica revanchismo, bronca, otra crisis institucional y, por supuesto, económica.

Esto implica más descrédito a nivel internacional, salida de capitales, empobrecimiento y un futuro aún más negro para la Argentina. Tal vez algunos piensen que esto es necesario, yo espero que la dirigencia (los honestos, que aún hay) lo pueda manejar y lo eviten.  Esto sería lo bueno para los argentinos, más allá de que no nos guste Cristina o Néstor.

7. Finalmente una recomendación. Por precaución, no renovaría un plazo fijo a largo plazo.