Ni con una, ni con los otros

Foto: Nacho Gaffuri / MDZ
Foto: Nacho Gaffuri / MDZ

Este lunes feriado, recibí un correo electrónico en el que se me invitaba a tocar bocina o pegarle a las cacerolas a las 20, “para que se vaya Cristina”. A esa hora estaba en el centro  decidió mirar qué pasaba. Habían dos polos, uno a favor del gobierno y gente suelta y esporádica tocando cacerolas, gente del centro, claro, y una caravana de autos nuevos con banderas que giraba por la ciudad tocando bocina.

Mucha más gente era la que miraba sin  optar por ninguna de esas opciones y entre ellos estaba yo y mi mujer con nuestros hijos. Atónitos y preocupados, porque no entendemos que nos pasa.

Ahora que lo vinimos charlando en el auto y decidí meterme a MDZ a ver qué pasa y cómo va en el resto del país, decidí mandar una carta. Yo creo que no aprendimos nada a lo largo de tantos años de horror en el país. Para peor, creo (y mi mujer comparte este punto de vista) que no tenemos idea de lo que es vivir en democracia.

¿Por qué debería irse Cristina? ¿Por qué no nos gusta cómo gobierna? ¿No aprendimos nada de 2001? ¿No aprendimos nada de la dictadura militar ni tampoco de la inutilidad que la precedió?

No hemos alcanzado la mayoría de edad para ejercer la ciudadanía. Ni por las tapas se me ocurriría decir que apoyo cien por ciento a Cristina. Tampoco se si realmente, como dice D Elía, estamos frente a un intento de golpe de Estado. Menos creo en esa teoría cuando quien lo dice es él. Y me preocupa muchísimo que Cristina no tenga personas más importantes y representativas que la defiendan.

Pero tampoco creo que el campo tenga la razón. Lo digo porque mi familia viene del campo y realmente los que trabajan el campo no son los que están manifestando, sino sus dueños. O los que quieren ser dueños y no les da el cuero.

Lamentablemente creo que la gran lección de estas movidas de cacerolazos, bocinazos y también las manifestaciones afines al gobierno es que, muy lamentablemente, existe un triunfo cultural de la dictadura militar.

El Gobierno es quien gobierna y nadie debe marcarle (como se lo hizo la CGT a Alfonsín, Duhalde a De la Rua) qué es lo que debe hacer o si no, derrocarlo.

Hay elecciones el año que viene y si quieren, los D Elía, los De Angeli y todos los personajes de este tipo, que se postulen y sean votados (o no).

Pero no creo que resulte para nada positivo llevar al país a una paralización extrema, de la que la mayoría de los argentinos somos víctimas y que si, realmente, pone a las instituciones en ridículo, tan ridículas, que terminan representando a un pueblo que juega a la perinola con la democracia.

Creo que está haciendo falta (como lo dijo Juan Carr a MDZ el domingo) una tercera posición. Y hay que trabajar para ello y terminar con el país dual.