El discurso ante la Legislatura el 1 de mayo marcó un nuevo punto de inflexión en el breve mandato de Celso Jaque al frente de la Provincia. Su apasionada y vehemente alocución no sólo recalentó las aguas de la política local, sino que muchos analistas han señalado que se trató de una casi innecesaria toma de postura frente al estado en el cual recibió la gestión, pero también, de lo que han sido estos casi cinco meses al frente del Ejecutivo local.
En una especie de huída hacia delante, Jaque pretendió echar culpas (que tal vez existen, y si así fuera, debería haberse explayado en sus detalles; y si lo ameritara, con la correspondiente denuncia judicial). Pues con su accionar, no ha hecho más que desatar una polémica que puede ser eterna, y sobre la que poco se sabrá en un breve tiempo: si la razón asiste al gobernador, o por el contrario, al actual vicepresidente y ex mandatario provincial, Julio Cobos.
Poco dijo, en cambio de sus propias limitaciones, o de los funcionarios por él nombrados para avanzar en las transformaciones prometidas. Por ejemplo, no hubo casi menciones al paso en falso de su relación con el Partido Demócrata, con el ex ministro Juan Carlos Aguinaga, o la misteriosa ausencia de un responsable para la Obra Social de Empleados Públicos (Osep), lo que convierte su casi virtual acefalía institucional en un riesgo en la que está incluida la salud de miles de mendocinos.
Lejos de procurar la concordia y el diálogo, el gobernador cortó el diálogo con el principal partido de oposición y generó un delicado equilibrio con el resto de las bancadas que en breve deberán votar en la Legislatura algunos proyectos que el Ejecutivo considera prioritarios.
Peor aún, al consultársele sobre las razones de su enojo, se limitó a decir que aquí cerraba una etapa de su gobierno y que no estaba dispuesto a polemizar más. Una actitud que no parece contribuir con el esclarecimiento de la verdad que por derecho les asiste a todos los mendocinos.
Frente a este estado de las cosas, y con una pelea que trasciende los límites de la provincia para anidar en las mismas entrañas del kirchnerismo, Mendoza se apresta a iniciar una nueva etapa que ojalá pueda ser de concreciones y de efectividad. En ese sentido, esta primera etapa ha sido demasiado traumática para un gobierno tan joven, al que sin embargo, y a pesar de la controversia, todos deseamos que pueda encontrar el mejor rumbo.
Jaque: una primera etapa llena de polémicas
Tras el discurso en la Legislatura, y "lejos de procurar la concordia y el diálogo, el gobernador cortó el diálogo con el principal partido de oposición y generó un delicado equilibrio con el resto de las bancadas que en breve deberán votar en la Legislatura algunos proyectos que el Ejecutivo considera prioritarios".