Política pública y los derechos de nuestr@s niñ@s

"El Estado, en cumplimiento de su objetivo principal, la búsqueda del Bien Común debe ajustarse al derecho y es la misma norma la que establece la dirección que se debe tomar al elaborar una línea política".

La sanción de la Ley 26.061 De Protección Integral de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, establece líneas políticas a las que el Estado y sus instituciones deben ajustarse.  Produjo un cambio de paradigma por el cual se despojó del paternalismo autoritario implantado en el año 1919, a través de la Ley Agote nro.10.903  denominada de Patronato.
El actual paradigma, de interés superior del niño y de la concepción de los niños, niñas y adolescentes como sujetos de derechos, hace que las políticas que del estado emanan protejan, promuevan y restituyan derechos.

Un concepto que la nueva ley impone como criterio rector es el de Centro de Vida.  Pero surge entonces una pregunta, ¿cuál es el centro de vida de un niñ@? Y es la misma ley la que nos brinda la respuesta: es el lugar donde ellos hubiesen transcurrido en condiciones legítimas la mayor parte de su existencia.  Dicho de otro modo el centro de vida es la familia, su hogar, el barrio, con sus amigos y amigas, sus vecinos, etc.

El Estado, en cumplimiento de su objetivo principal, la búsqueda del Bien Común debe ajustarse al derecho y es la misma norma la que establece la dirección que se debe tomar al elaborar una línea política, ¿y qué nos dice la ley?  Nos dice que debemos fortalecer la familia, que es el verdadero ámbito donde nuestros niñ@s pueden ver satisfechos sus derechos, ejercerlos y vivirlos.

Aún así, y debido a muy diversos motivos, existen circunstancias en las que el Estado debe intervenir a fin de proteger derechos, excluyendo a los niños de su hogar, esta intervención deberá ser por el menor tiempo posible y con la finalidad de restituirlos a su hogar una vez modificadas las circunstancias que llevaron a excluirlo.  Sin duda las instituciones del Estado deben amparar el derecho a la Dignidad de nuestros niñ@s, y en consecuencia tener una infraestructura tal que impida, que durante la permanencia de aquellos en estas, se vulneren cualquiera de sus derechos.

La mejor política posible es el Fortalecimiento Familiar, con el objetivo de la “Internación Cero”.  Esto debe verse como un objetivo político y a la vez como un proceso, el cual ha comenzado con el cambio de paradigma y que debe ir superando y dejando de lado las prácticas creadas por años de un paternalismo institucional que promovía la internación ante una niñez en peligro moral o material.