El sistema de salud, una muestra gratis de la sociedad

"Mendoza conoce de hitos propios en materia sanitaria en diferentes momentos de su historia. Fueron avances seguidos de mesetas y retrocesos que ahora parecen insalvables sin una decisión titánica.Hoy el Estado hace un esfuerzo enorme, aunque insuficiente con recursos aportados por la sociedad y, sin embargo, los mendocinos perciben que la Salud privada es mucho mejor que la pública".

El servicio de Salud manifiesta señales de crisis desde hace tiempo. La oferta de soluciones en la materia está atomizada. De arranque, es imposible identificar en Mendoza el funcionamiento de un sistema, organizado y articulado como tal.

Cada sector de la Salud hace lo suyo, poco o mucho, con espectacularidad o precariedad, pero sin seguir programación alguna de parte del Estado. Tampoco se mueven en función de indicadores.

En el mejor de los casos, los avances que exhiben particulares y privados surgen en función de la oferta y la demanda, pero escasas veces a raíz de las verdaderas necesidades que tiene la población.

Mendoza conoce de hitos propios en materia sanitaria en diferentes momentos de su historia. Fueron avances seguidos de mesetas y retrocesos que ahora parecen insalvables sin una decisión titánica.

Hoy el Estado hace un esfuerzo enorme, aunque insuficiente con recursos aportados por la sociedad y, sin embargo, los mendocinos perciben que la Salud privada es mucho mejor que la pública.

Una encuesta realizada por este diario el miércoles así lo demuestra. La primera agencia estatal que aparece en la consideración de los lectores es la Osep, aun en medio de una crisis institucional y con el favor del 16,9% de los votos. En  el quinto lugar de las valoraciones quedaron los legendarios hospitales públicos de Mendoza.

Como “mediocre” se animó a calificar la oferta que hace Mendoza el propio subsecretario de Planificación y Control del Ministerio de Salud, Ricardo Landete, durante el debate organizado por MDZ y que publicamos en nuestra sección “Punto de encuentro”.

Un 70% del presupuesto estatal de Salud está destinado al pago de sueldos. Si ello garantizara que no hayan paros, ni asambleas, ni escraches y que los turnos estén al día, sería fantástico.

Pero con poco escarbar en el asunto aparecen las verdaderas causas de la oficialmente reconocida mediocridad, a saber:

• Las cifras destinadas por el Gobierno a la atención estatal de la Salud alcanzan escasamente al 10% del total presupuestario.


• Mendoza invierte en prestaciones sanitarias un porcentaje de su presupuesto que representa a la mitad que lo que destina La Pampa, por ejemplo.


• La heroica supervivencia de efectores barriales y centros de Salud, que superan los 320 edificios a lo largo de toda la provincia, es poco lo que pueden resolver y, entonces, derivan a la gente a los hospitales, en donde cunde el desorden y el hacinamiento.


• Esto último ocurre porque los presupuestos asignados a los grandes hospitales son fijos e intocables debido a lo mermado del presupuesto del Ministerio. Lo poco que queda luego de atender al Central y al Notti, se vuelca al resto.


“Queremos abrir la discusión sobre qué modelo hace falta”, dijo Landete. Y le preguntamos si eso lo va a hacer ahora o lo hizo antes de asumir. Y dijo que el tema necesita tanto consenso que no queda otra que “seguir abriendo discusiones”.

Otros protagonistas del medio ofrecieron su visión coincidente con la necesidad de avanzar de una vez por todas, hacia un “gran acuerdo” en Salud. Así titulamos la nota del “Punto de encuentro” que los reunió.

Roberto Vallés, decano de la Facultad de Medicina de la UNCuyo fue claro al hablar del recurso humano, su tarea. “Necesitamos médicos que se la aguanten, que se capaciten permanentemente antes de querer rédito inmediato, suegra y casa”, dijo. Dijo que le pondría el hombro a una convocatoria del Gobierno que busque transformar la triste realidad.

La misma actitud constructiva aportó Fernande Scherbovsky, subsecretario durante el gobierno de Julio Cobos: “es necesario que se depongan las actitudes sectarias de todos y generar un sistema integral de Salud para Mendoza”, aportó.

Desde “el barrio”, el pediatra y dirigente social Roberto Chediack alertó sobre el mal uso del dinero, debido a la “medicina de lo espectacular”.
El veterano médico sumó experiencia y sabiduría a un debate que recién comienza y que no pasa solo por los salarios, sino “por lo cultural”.

“La Salud que tenemos es un fiel reflejo de la sociedad en que vivimos, no nos engañemos”, analizó, para agregar sobre este punto que “a veces la gente pide edificios y no servicios, los intendentes quieren su propio hospital, sin consultar indicadores, los médicos resuelven todo con una pastillita y así se sumar a la mercantilización de todo…”

Podríamos seguir y, de hecho, lo haremos. Pero creemos que es fundamental que la sociedad se sume a este debate y exija respuestas concretas, que reflexione sobre el tema y demande de su dirigencia política, empresaria y social que asuma la problemática con la estatura suficiente para superar la mediocridad.

Nos quedamos con una frase de José L. Batelino citada por Chediack en su libro “Recuerdos y caminos”: “Deseo que todo lo se dice de los médicos y de la medicina a corto plazo quede desactualizado, no por el envejecimiento que provoca el tiempo, sino porque la sociedad haya cambiado”.